8 curiosas profesiones británicas que ya no existen

28 de febrero de 2019

Irene Corchado

En mi trabajo diario como traductora jurada, uno de los documentos que recibo con más frecuencia son los certificados de defunción. A pesar de que apenas ocupan una página, de vez en cuando me sorprenden con términos de profesiones en vías de desaparición, como wool comber (cardador de lana).

De ahí surgió la idea para este artículo, donde comparto ocho profesiones británicas obsoletas de lo más curiosas:

Muffin Man

El muffin man existió hasta la década de 1920. Era un vendedor ambulante que por la mañana iba de casa en casa con una bandeja de muffins recién salidos del horno. Y con muffins no me refiero a las magdalenas, sino a los bollitos de pan que comen los británicos para desayunar (en Estados Unidos los llaman English muffins).

Muffin man

Ilustración de un «muffin man». Imagen de dominio público.

Alnager

En Inglaterra, el alnager (también alnagar y aulnagar) era un funcionario cuya la labor consistía en inspeccionar, medir y certificar la calidad de tejidos de lana con un sello oficial. Es un oficio muy antiguo y las pocas fuentes en línea que he podido encontrar hacen referencia a alnagers que vivieron en los siglos XIV y XV. Por ejemplo, la web The History of Parliament incluye la biografía de John Colingtree, alnager de Northamptonshire en 1377-1378.

Rat catcher

Durante siglos los cazadores de ratas limpiaron las calles de pueblos y ciudades de roedores utilizando métodos más drásticos que los del flautista de Hamelín, como perros, hurones, veneno y trampas. Dicen que algunos criaban y soltaban ratas en secreto para así tener más trabajo.

Knocker-up

En el siglo XIX y hasta los años treinta, muchos trabajadores de la ciudades industriales del Reino Unido y también de Irlanda dependían de un knocker-up para llegar puntuales al trabajo. El knocker-up —también llamado knocker-upper— se levantaba temprano y, lista de direcciones en mano, recorría las calles despertando a aquellos que habían solicitado sus servicios. Solía utilizar un palo largo para dar golpecitos en el cristal de las ventanas y no se iba hasta que la persona daba alguna señal de haberse despertado.

Night soil collector

Cazar ratas no parece un trabajo especialmente repugnante en comparación con el de los night soil collectors. Trabajaban en equipos de tres o cuatro hombres y su tarea era la de ir de noche por las casas con cubos y recoger los excrementos de orinales y letrinas para luego venderlos como fertilizante. El oficio de «recogecacas» desapareció paulatinamente en el siglo XX con la instalación de los inodoros. Como trabajaban de noche, también se los conocía como nightmen.

Caddy butcher

A diferencia de otros europeos, a los británicos les espanta la idea de comer carne de caballo (¿recuerdas el escándalo de 2013?), pero en época de escasez y hasta la década de los cuarenta del siglo pasado se consumía sin problema, aunque siempre se consideró una alternativa barata y de segunda a la ternera. Caddy butcher era cómo se llamaba al carnicero especializado en carne de caballo.

Rag-and-bone man

No, no me refiero al cantante. El rag-and-bone man era una especie de predecesor del chatarrero, aunque no recogía solo chatarra, sino cualquier cosa que le sobrase a los vecinos, como electrodomésticos, muebles o ropa vieja. Iba por las calles montado en un sencillo carro tirado por un caballo haciendo sonar una campanilla para avisar de su llegada.

Este vídeo entrevista a un padre y a un hijo que tenían este oficio.

Dripping man

Dripping es la grasa derretida que queda después de asar carne, lo que en mi zona llamamos «pringue». El dripping man se dedicaba a vender esta pringue, que se utilizaba para asar patatas y también se comía untada en pan y con un poco de sal. A esto último lo llamaban dripping butty («pringada»).

Guarda el artículo en Pinterest:

© The Curiolancer. Todos los derechos reservados.

Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

Sígueme en Instagram.

error: ¡No copies sin permiso!
Bitnami