20 curiosidades de San Francisco

16 de mayo de 2019

Irene Corchado

Cuando viajo me gusta apuntar en mi libreta cosas que me llaman la atención por el motivo que sea. Los pequeños detalles, por muy comunes o triviales que en un principio parezcan, ayudan a describir de forma aparentemente aleatoria, la esencia de un lugar.

A continuación comparto 20 cosas que me llamaron la atención de San Francisco:

1. Los parques infantiles están superbien. Vimos muchos y todos estaban limpios y cuidados y tenían juegos muy variados y originales.

2. Los autobuses llevan portabicis en la parte delantera.

3. Carteles que avisan de la presencia de coyotes en zonas residenciales.

4. La gente parece tener paciencia con los retrasos. Fuimos al Oakland Arena para ver un partido de béisbol que empezaba a las 19:00. Cuando llegamos, en la pantalla gigante ponía que el partido se retrasaba por un problema técnico con los focos. No decían nada más, ni hora estimada de solución del problema, ni actualización del asunto. Nada. Hasta las 20:15 no se dignaron a decir por megafonía que el partido seguía adelante y comenzaba a las 20:45, que fue el único anuncio. Si hubiera sido en el Reino Unido, a los diez minutos la gente ya estaría silbando y abucheando. Allí la gente estaba de lo más tranquila, saliendo y entrando, comprando comida y sin estresarse para nada.

5. Una señora me dio una tarjeta de visita de un servicio de reparto de cannabis a domicilio mientras me lavaba las manos en un baño público.

6. Tranvías reciclados de otras ciudades. Además de los tranvías típicos de San Francisco, también utilizan tranvías antiguos reciclados de otros sitios, como Denver, Detroit o Milán.

7. Las cuestas engañan. Cuando crees que has llegado arriba, NO has llegado arriba. Has llegado a un cruce. Si sigues recto, la calle ahora es una tentadora cuesta abajo, pero amigo, tú tienes que girar a derecha o a izquierda y eso significa continuar cuesta arriba.

8. El tiempo también engaña. San Francisco tiene un clima moderado y temperaturas suaves todo el año. Los amigos a los que visité dicen que casi no hay diferencia entre las estaciones; que en otoño e invierno siempre vas con chaqueta (no usan abrigo) y que en primavera y verano a veces te sobra la chaqueta. Coincido con lo de «a veces». Yo fui la primera semana de mayo y tan pronto estaba bien en manga corta como doblaba una esquina y hacía un aire increíble.

9. Al igual que en Nueva York, en San Francisco el barrio chino y el barrio italiano están pegados.

10. Se puede hacer fuego en la playa durante ocho meses al año. En Ocean Beach hay unos cajones metálicos para encender hogueras, que permiten usar desde el 1 de marzo al 31 de octubre desde las 6:00 a las 21:30.

11. El invernadero del Conservatory of Flowers se parece al de Kew Gardens. Esto me llamó la atención durante el poco tiempo que tardé en acercarme a leer un panel en el ponía que su construcción se había inspirado en Kew Gardens.

12. La gente dice please y thank you muy poco. Pensar eso, como española, significa que estoy alcanzando altos niveles de britanización.

13. Pizza de reventa. En Dolores Park vi a un chico vendiendo trozos de una pizza que llevaba metida en una bolsa de plástico, entiendo que para mantenerla caliente. Durante todo el rato que estuve allí no vendió ni uno.

14. No hay botón para solicitar parada en los autobuses. La primera vez que cogí el autobús me bajé en la última parada, así que no me percaté del asunto. A la vuelta, tardé un rato en darme cuenta de que el cordel metálico que recorre los laterales del autobús es el equivalente al botón para solicitar parada y no para emergencias, como me había imaginado.

15. El área metropolitana de San Francisco-Oakland-Hayward tiene el mayor nivel de ingresos familiares del país. Según los datos del último estudio realizado por United States Census Bureau, en 2017 la media de ingresos familiares anuales era de 101 714 $, muy superior a la media nacional de 60 336 $ y por encima de otras áreas metropolitanas como la de Washington (99 669 $) o Nueva York (75 368 $).

16. Toparme con la casa en venta más cara de San Francisco. Se encuentra en la empinada y zigzagueante Lombard Street, una de las calles más famosas de la ciudad y por ella piden 45 000 000 $. Desde fuera solo se aprecia lo que parece un frondoso jardín, pero dentro tiene… bueno, ¡qué no tiene! Tres plantas, 885 metros cuadrados, seis habitaciones, ocho baños, ascensor, sauna, una piscina con vistas a la ciudad y la bahía y no te cuento más. Echa un vistazo a las fotos de este anuncio.

17. La forma de dar propinas. En los restaurantes nunca preguntan si vas a pagar en efectivo o con tarjeta; dan por hecho que pagas con tarjeta (en el Reino Unido ya se ven establecimientos en los que solo puedes pagar con tarjeta, pero en los restaurantes todavía suelen preguntar). Te traen la cuenta, pones tu tarjeta y se llevan las dos cosas. Cuando se cobran y te devuelven la tarjeta te traen otro recibo para la propina que hay que rellenar. Tienes que poner el importe exacto de la propina y ponerte a sumar. Y, como ya tienen los datos de la tarjeta, se cobran la propina después.

18. No hay papeleras en el metro. Ni falta que hacen, porque está prohibido comer y beber en los vagones. ¿Resultado? Los vagones están limpios y no huelen mal. Ya podría tomar nota el metro de Londres.

19. La peor interpretación del himno estadounidense que he escuchado hasta la fecha. Que tampoco es que lo escuche yo mucho, pero QUÉ MAL tocaron el himno previo al partido de béisbol que fuimos a ver en Oakland. Que vale que era una banda de estudiantes de secundaria, pero QUÉ MAL tocaron el himno los muchachos. La gente aplaudió porque, qué vas a hacer, pero QUÉ MAL tocaron.

20. Un mecánico especializado en coches europeos (BMW, Audi, Mercedes, según el cartel). La verdad es que se ven muy pocos coches de esas marcas. Las marcas no estadounidenses que más vi fueron Toyota e Hyundai.

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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