Sicilia: anécdotas de carretera

Sicilia: anécdotas de carretera

8 de enero de 2020

Irene Corchado

Estoy sentada en una cafetería de Catania echando un ojo a la sección de información práctica de la guía de viaje que compré. «En Italia está prohibido hablar por el móvil mientras conduces». Me da la risa. Y seguro que también estará prohibido conducir sin llevar puesto el cinturón. Y llevar niños pequeños sin sillita. Y será verdad. Pero una cosa es lo que dice la ley y otra lo que encuentras en la carretera.

Es el último día de nuestra ruta por Sicilia y pocas locuras automovilísticas nos han quedado por ver en estos ocho días que hemos estado recorriendo la isla.

A continuación comparto una selección de anécdotas breves de mis apuntes de viaje.Sicilia_anecdotas de carretera.2

El taxi del aeropuerto de Palermo

Me gustaría poder elegir taxi, porque el primero de la fila —un Fiat minúsculo, viejísimo y todo rayado— no parece muy fiable. El conductor, con pelo rapado y flequillo, apesta a tabaco y lleva una cazadora verde de raso, a pesar de los más de veinte grados que hace. Sorprendentemente, nuestros dos maletones caben en el maletero, así que nos montamos y ponemos rumbo a Palermo. El coche está hecho un cascajo también por dentro. Está sucio y hay una raja enorme en la luna delantera, pero lo que me preocupa es el número de luces de aviso que hay encendidas: la de fallo del motor, la de emergencia, la del airbag y la del freno. Pero todo bien.

Señora aparcada

Salimos a cenar en Palermo. Junto a una valla de obra y obstaculizando la salida del aparcamiento de un hotel hay una señora en un coche aparcado. Va sentada en el asiento del copiloto y lleva gafas de sol, aunque es de noche. Un coche quiere salir del aparcamiento del hotel, pero la señora no se inmuta. Se le acerca un carabiniere. Que tiene que quitarse usted de aquí, señora. Que está usted obstaculizando la salida del aparcamiento, señora. Que si tiene usted la llave del coche. La señora niega con la mano. Esto va para rato.

Viendo el tráfico pasar

Estoy sentada en la terraza de una heladería en la plaza de la catedral de Palermo. Como la acera es estrecha, han colocado la «terraza» en la carretera, separada de los coches por una valla. Han restringido el tráfico en uno de los laterales de la plaza, para lo que han colocado varios bloques de hormigón que tres mujeres policías tienen que mover cuando aparece algún vehículo considerado vip. Podrían haber colocado una valla y un policía. O una señal y un policía, pero no; tres bloques de hormigón y tres policías. ¿Por qué ahorrar recursos y dinero cuando puedes complicar las cosas e inventar tareas innecesarias para justificar sueldos públicos?

Ahora juego a ver cuántos conductores llevan puesto el cinturón. De cinco coches que veo pasar en cuestión de 20 segundos, solo dos conductores lo llevan puesto. Además, en el coche de una mujer (sin cinturón) va un niño con chupete de año y poco de pie entre los asientos delanteros. Todo esto en las narices de las tres policías aburridas que se apoyan en los bloques de hormigón.

Poco después pasa una moto con tres niños; los tres menores y los tres sin casco. El mayor, que no tendrá ni 13 años, va en el medio. Los otros dos no llegan a los siete u ocho. Las policías siguen a lo suyo.

Trayecto Erice-Marsala

La gente conduce fatal. Se une a la carretera principal sacando el morro. Indican a última hora. Se paran en mitad de la carretera. Hacen pirulas. Abren la puerta sin mirar si vienen coches. Adelantan de forma imprudente y peligrosa. Hay unos cruces raros donde tú normalmente tendrías la prioridad, pero te plantan un stop a ti, que vas por la vía principal. La gente cruza la carretera por donde le sale, sin mirar, tan tranquila y te indica con la mano que pares.

Túneles

Los túneles son lo peor: sin arcén, con los laterales a veces sin asfaltar y de tierra y con postes que apenas se ven. La gente adelanta continuamente sin indicar, por raya continua y con coches viniendo de frente. Los túneles cerca de Catania están mejor que los que hemos visto hasta ahora. Al menos tienen arcén y salidas de emergencia.

Todos en misa

Llegamos a la parte alta y nueva de Ragusa un domingo y nos alegramos del poco tráfico que hay. En pocos minutos vemos un montón de coches aparcados en una rotonda de cualquier manera. Resulta que todo quisqui ha ido a la misa de las 12 a una iglesia cercana y no han tenido mejor sitio donde dejar el coche. La iglesia es nueva y está a reventar; todos los bancos están llenos y hay incluso gente de pie.

Atascados en el cruce

Estamos atascados con el coche en un cruce de tres calles, porque hay un mercadillo y, por supuesto, no hay ninguna señal de aviso. La calle de la izquierda es la del mercadillo y por la calle de la derecha viene un coche negro que quiere ir por donde estamos nosotros, pero nosotros estamos atascados y no podemos movernos ni dar marcha atrás. Hay una furgoneta descargando, motos que salen de no se sabe dónde, gente cruzando a su bola (incluido un hombre con muletas) por delante y por detrás del coche y un vendedor de melones dándonos voces. No podría vivir en un sitio así.

El hombre de las bombonas

Sentada en una placita de Catania veo a un hombre en moto llegar a una minigasolinera. Va en chanclas y no lleva casco. La moto es una vespino que debería haberse jubilado hace tiempo, pero el hombre la carga como fuera un camión de reparto; le ha atado a la motillo dos pedazos de bombonas de butano de las grandes con cuerdas.

Atasco en el hospital

Después de una semana recorriendo Sicilia sigo pensando que las infraestructuras son tercermundistas. Salimos de Catania y pasamos por el Ospedale Garibaldi. Algunos coches utilizan lo que parece ser la entrada y salida de ambulancias. Otros aparcan en la carretera; ahí en el carril interior, junto a la mediana, y esperan fuera del coche a quien sea que haya ido al hospital. La rotonda-cruce que hay un poco más adelante está colapsada. No he visto nunca semejante caos en la puerta y los alrededores de un hospital.

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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27 cosas ricas que probamos en Sicilia

27 cosas ricas que probamos en Sicilia

31 de octubre de 2019

Irene Corchado

A Sicilia fuimos a comer. Bueno, también a disfrutar del sol de octubre, a bañarnos en el Mediterráneo, a visitar teatros griegos y a ver ciudades barrocas, pero principalmente a comer.

Comimos mucho y muy bien. Aunque, obviamente, ocho días no bastan para conocer a fondo la gastronomía siciliana, hicimos lo posible por probar el mayor número de platos posible y no lo hicimos nada mal, oye.

En este artículo comparto 27 cosas ricas que probamos en Sicilia.

1. Arancine/arancini

En Palermo y la costa oeste son femeninos (arancina en singular y arancine en plural), mientras que en Catania y la costa este son masculinos (arancino en singular y arancini en plural). Nosotros probamos una arancina de carne y guisantes.

1. arancine

La arancina es la bola. Lo otro no sé cómo se llama. Pedí «uno de esos» y luego se me olvidó apuntar el nombre, pero también está bueno. Es una especie de bollo, de masa esponjosa, relleno de jamón cocido y mozzarella. También rebozado y frito, claro.

2. Busiate Pesto Trapanese

2. Busiate Pesto Trapanese

Busiate es un tipo de pasta fresca larga, con forma helicoidal, típico de la provincia de Trápani. La receta con pesto trapanese lleva tomates, ajo, almendras, albahaca y queso caciocavallo. En el restaurante Gli Archi di San Carlo de Erice lo sirven con patatas fritas.

3. Capone

3. Capone

Capone es como llaman los sicilianos al pescado de nombre científico Coryphaena hippurus, que en español se conoce (yo no lo conocía) como lampuga o dorado. Lo comí varias veces para cenar, porque es bastante ligero. Suelen servirlo al horno, con pan rallado y perejil, acompañado de patatas o verduras. Restaurante: Gli Archi di San Carlo (Erice).

4. Cruasán con crema de pistacho

4. Cruasán con crema de pistacho

A diferencia de los cruasanes franceses, los italianos (cornetti) no saben a mantequilla, sino que son dulces. Yo soy más de los franceses, la verdad, pero debo decir que este de pistacho estaba muy bueno; quizá demasiado pesado para desayunar, pero bueno igualmente.

5. Chocolate de Módica

5. Chocolate de Modica

El chocolate de Módica tiene una textura granulosa, ya que sigue el mismo proceso de elaboración en frío que los españoles llevaron allí tras volver de las Américas. Como el chocolate no se deshace durante el proceso, se notan los trocitos de azúcar al morderlo. Nosotros compramos dos tabletas (una de vainilla y otra de pistacho) en un bar de la calle principal y duraron poquísimo.

6. Gnocchi di Patate con salsa di zucca, vongole e anelli di calamaro fresco

6. Gnocchi di Patate con salsa di zucca

O, lo que es lo mismo: ñoquis de patata con salsa de calabaza amarilla y cebolla, almejas y calamares, con pimienta y perejil. Espectacular. Restaurante: Sicilia in Tavola, Ortigia (Siracusa).

7. Cotoletta alla palermitana

7. Cotoletta alla palermitana

Filete de ternera empanado con perejil y parmesano y al horno (también hay versión frita), acompañado de ensalada. Restaurante: Ristorante Granduca (Taormina).

8. Gelati

8. Gelati

Los helados son todo un clásico. Mis sabores favoritos fueron, en este orden: pistacho, cítricos sicilianos (agrumi siciliani) y limoncello.

9. Cannoli

9. Cannoli

El cannolo es el dulce siciliano por excelencia. Está bueno, pero el tamaño estándar es gigantesco y empacha muchísimo. Fue de las primeras cosas que probé durante el viaje y al tercer día acabé aborreciendo la ricotta. Dicho esto, hay versiones pequeñitas en las pastelerías.

10. Crostata di San Carlo

10. Crostata di San Carlo

La crostata es un tipo de tarta de masa quebrada que puede llevar distintos ingredientes, dependiendo de la zona: mermelada, ricotta, crema pastelera… Esta de la foto es la que probamos en el restaurante Gli Archi di San Carlo (de ahí el nombre) de Erice y lleva crema de limón, chocolate de Módica y almendra picada.

11. Busiate alla Norma

11. Busiate alla Norma

Otra receta típica siciliana con la pasta típica de Trapani: busiate. La pasta alla Norma lleva berenjena frita, tomates, ajo, albahaca y ricotta salada. Restaurante: Gli Archi di San Carlo (Erice).

12. Filetto con noci e Marsala

12. Filetto con noci e Marsala

O, lo que es lo mismo: filete de ternera al vino tinto de Marsala con nueces, naranja, piñones, uvas pasas y vinagre balsámico, acompañado de acelgas. Restaurante: Gli Archi di San Carlo (Erice).

13. Ravioli di pesce

13. Ravioli di pesce

Otro plato destacado del viaje: raviolis rellenos de pescado, con gambas y pistacho. Restaurante: Osteria La Dolce Vita (Trápani).

14. Genovesi

14. Genovesi

Los genovesi son dulces típicos de Erice y, de los dulces que probé durante el viaje, estos son mis favoritos con diferencia. Solo hice esta foto y no es muy buena, pero hazme caso y pruébalos si vas. Son perfectos: ni demasiado grandes, ni demasiado dulces. Aunque hay varias versiones para el relleno, nosotros los probamos con crema y son delicados y riquísimos. Los comimos recién hechos para desayunar en la Pasticceria Maria Grammatico de Erice, que, según dicen, es la pastelería más famosa de Sicilia.

15. Cuore di costata

15. Cuore di costata

Carne de cordero con pan rallado y gratinada, acompañada de patatas al horno. Restaurante: Aguglia Persa (Agrigento).

16. Cupoletta di Patate

16. Cupoletta di Patate

Patata rellena de guanciale de cerdo (carrillera, la misma carne que lleva la carbonara original), setas al ajillo, queso provola ahumado, servida con una mezcla de varios quesos fundidos. Sí, está tan bueno como suena. Restaurante: Aguglia Persa (Agrigento).

17. Polpo in coccio

17. Polpo in coccio

Otra cosa rica que también probé en el restaurante de Agrigento arriba mencionado: pulpo cocido con patatas y salsa mediterránea (con tomates y cebolla roja).

18. Tiramisú de ricotta

18. Tiramisu de ricotta

Una versión original del restaurante Sicilia in Tavola de Ortigia (Siracusa). En lugar de mascarpone, esta lleva ricotta y pistacho. Rico, pero pesado. Mejor para compartir.

19. Pane cunzato

19. Pane cunzato

Pane cunzato no es otra cosa que pan aliñado con aceite y especias y toda una suerte de ingredientes encima. En La Ghiotta Ortigia Bistrot probé el Archimede, que lleva aceite de oliva, orégano, mortadela, burrata (queso fresco típico del sur de Italia) y pistachos. Consejo: son muy grandes, así que mejor para compartir entre dos.

20. Tiramisú

20. Tiramisu

Suave, esponjoso, con su toquecito de café y cacao amargo. El tiramisú es mi postre italiano favorito de todos los tiempos. Nada más que añadir. Este es de la Trattoria da Antonio (Catania).

21. Pizzoli

21. Pizzoli

Los pizzoli son típicos de Sortino, un municipio de la provincia de Siracusa, aunque nosotros los probamos en Catania. Imagina dos pizzas puestas una encima de otra a modo de bocadillo y rellena de cosas. Aunque la masa (a la que le añaden aceite de oliva, orégano, sal, pimienta y parmesano) es más ligera que la de la pizza, el pizzolo es una auténtica bomba. La camarera se quedó algo sorprendida cuando pedimos uno cada uno, y más sorprendidos nos quedamos nosotros al ver lo enormes que eran. Los de la mesa de al lado, no contentos con los pizzoli salados que comieron, se animaron a compartir luego uno de Nutella.

22. Granita di limone

22. Granita di limone

Los granizados (o granite) son otra cosa típica de Sicilia que no podía faltar. A mí me encantan y, como me encanta también el limón, me costó muy poco elegir sabor.

Otras cosas ricas que probamos y de las que no hice fotos:

23. Panelle: rectángulos fritos de harina de garbanzo. Los incluyeron en una tabla de entrantes para compartir, aunque también suelen comerse en bocadillo.

24. Polpette sarde: albóndigas de sardina, con salsa de tomate y hojas de menta. Las comí como entrante en la Trattoria Carpaccio (Palermo).

25. Caponata: podríamos decir que la caponata es una especie de pisto a la siciliana. Lleva berenjena, apio, tomates, cebolla, aceitunas y alcaparras. suele servirse como guarnición, aunque nosotros la probamos como entrante.

26. Cassata al forno: la cassata es, con permiso del cannolo, el postre siciliano más famoso. Es una tarta de bizcocho mojado en licor y ricotta, cubierta de mazapán y decorada con fruta escarchada. Una cosa ligerita, vaya. La cassata al forno es una variación que no lleva ni mazapán ni fruta escarchada, sino solo una masa bastante crujiente rellena de ricotta y se hace al horno.

27. Frittura di pesce: fritura de pescado. Simple, pero muy recomendable.

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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20 curiosidades de San Francisco

20 curiosidades de San Francisco

16 de mayo de 2019

Irene Corchado

Cuando viajo me gusta apuntar en mi libreta cosas que me llaman la atención por el motivo que sea. Los pequeños detalles, por muy comunes o triviales que en un principio parezcan, ayudan a describir de forma aparentemente aleatoria, la esencia de un lugar.

A continuación comparto 20 cosas que me llamaron la atención de San Francisco:

1. Los parques infantiles están superbien. Vimos muchos y todos estaban limpios y cuidados y tenían juegos muy variados y originales.

2. Los autobuses llevan portabicis en la parte delantera.

3. Carteles que avisan de la presencia de coyotes en zonas residenciales.

4. La gente parece tener paciencia con los retrasos. Fuimos al Oakland Arena para ver un partido de béisbol que empezaba a las 19:00. Cuando llegamos, en la pantalla gigante ponía que el partido se retrasaba por un problema técnico con los focos. No decían nada más, ni hora estimada de solución del problema, ni actualización del asunto. Nada. Hasta las 20:15 no se dignaron a decir por megafonía que el partido seguía adelante y comenzaba a las 20:45, que fue el único anuncio. Si hubiera sido en el Reino Unido, a los diez minutos la gente ya estaría silbando y abucheando. Allí la gente estaba de lo más tranquila, saliendo y entrando, comprando comida y sin estresarse para nada.

5. Una señora me dio una tarjeta de visita de un servicio de reparto de cannabis a domicilio mientras me lavaba las manos en un baño público.

6. Tranvías reciclados de otras ciudades. Además de los tranvías típicos de San Francisco, también utilizan tranvías antiguos reciclados de otros sitios, como Denver, Detroit o Milán.

7. Las cuestas engañan. Cuando crees que has llegado arriba, NO has llegado arriba. Has llegado a un cruce. Si sigues recto, la calle ahora es una tentadora cuesta abajo, pero amigo, tú tienes que girar a derecha o a izquierda y eso significa continuar cuesta arriba.

8. El tiempo también engaña. San Francisco tiene un clima moderado y temperaturas suaves todo el año. Los amigos a los que visité dicen que casi no hay diferencia entre las estaciones; que en otoño e invierno siempre vas con chaqueta (no usan abrigo) y que en primavera y verano a veces te sobra la chaqueta. Coincido con lo de «a veces». Yo fui la primera semana de mayo y tan pronto estaba bien en manga corta como doblaba una esquina y hacía un aire increíble.

9. Al igual que en Nueva York, en San Francisco el barrio chino y el barrio italiano están pegados.

10. Se puede hacer fuego en la playa durante ocho meses al año. En Ocean Beach hay unos cajones metálicos para encender hogueras, que permiten usar desde el 1 de marzo al 31 de octubre desde las 6:00 a las 21:30.

11. El invernadero del Conservatory of Flowers se parece al de Kew Gardens. Esto me llamó la atención durante el poco tiempo que tardé en acercarme a leer un panel en el ponía que su construcción se había inspirado en Kew Gardens.

12. La gente dice please y thank you muy poco. Pensar eso, como española, significa que estoy alcanzando altos niveles de britanización.

13. Pizza de reventa. En Dolores Park vi a un chico vendiendo trozos de una pizza que llevaba metida en una bolsa de plástico, entiendo que para mantenerla caliente. Durante todo el rato que estuve allí no vendió ni uno.

14. No hay botón para solicitar parada en los autobuses. La primera vez que cogí el autobús me bajé en la última parada, así que no me percaté del asunto. A la vuelta, tardé un rato en darme cuenta de que el cordel metálico que recorre los laterales del autobús es el equivalente al botón para solicitar parada y no para emergencias, como me había imaginado.

15. El área metropolitana de San Francisco-Oakland-Hayward tiene el mayor nivel de ingresos familiares del país. Según los datos del último estudio realizado por United States Census Bureau, en 2017 la media de ingresos familiares anuales era de 101 714 $, muy superior a la media nacional de 60 336 $ y por encima de otras áreas metropolitanas como la de Washington (99 669 $) o Nueva York (75 368 $).

16. Toparme con la casa en venta más cara de San Francisco. Se encuentra en la empinada y zigzagueante Lombard Street, una de las calles más famosas de la ciudad y por ella piden 45 000 000 $. Desde fuera solo se aprecia lo que parece un frondoso jardín, pero dentro tiene… bueno, ¡qué no tiene! Tres plantas, 885 metros cuadrados, seis habitaciones, ocho baños, ascensor, sauna, una piscina con vistas a la ciudad y la bahía y no te cuento más. Echa un vistazo a las fotos de este anuncio.

17. La forma de dar propinas. En los restaurantes nunca preguntan si vas a pagar en efectivo o con tarjeta; dan por hecho que pagas con tarjeta (en el Reino Unido ya se ven establecimientos en los que solo puedes pagar con tarjeta, pero en los restaurantes todavía suelen preguntar). Te traen la cuenta, pones tu tarjeta y se llevan las dos cosas. Cuando se cobran y te devuelven la tarjeta te traen otro recibo para la propina que hay que rellenar. Tienes que poner el importe exacto de la propina y ponerte a sumar. Y, como ya tienen los datos de la tarjeta, se cobran la propina después.

18. No hay papeleras en el metro. Ni falta que hacen, porque está prohibido comer y beber en los vagones. ¿Resultado? Los vagones están limpios y no huelen mal. Ya podría tomar nota el metro de Londres.

19. La peor interpretación del himno estadounidense que he escuchado hasta la fecha. Que tampoco es que lo escuche yo mucho, pero QUÉ MAL tocaron el himno previo al partido de béisbol que fuimos a ver en Oakland. Que vale que era una banda de estudiantes de secundaria, pero QUÉ MAL tocaron el himno los muchachos. La gente aplaudió porque, qué vas a hacer, pero QUÉ MAL tocaron.

20. Un mecánico especializado en coches europeos (BMW, Audi, Mercedes, según el cartel). La verdad es que se ven muy pocos coches de esas marcas. Las marcas no estadounidenses que más vi fueron Toyota e Hyundai.

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Irene Corchado Resmella

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Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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Libros que leer antes de viajar a Siberia

Libros que leer antes de viajar a Siberia

28 de agosto de 2018

Irene Corchado

Si eres lector habitual de The Curiolancer o me sigues en las redes seguramente sabrás que tengo un interés especial por Rusia y que el año pasado hice el viaje soñado por Siberia que tenía en mente desde dos años antes.

Un viaje a Rusia por libre conlleva meses de planificación, sobre todo si quieres visitar lugares especialmente remotos, ya que la información turística disponible (y fiable) en línea puede ser muy escasa, o incluso inexistente. Las clásicas guías de viaje de Rusia son, según mi experiencia, tochos centrados en Moscú y San Petersburgo que apenas dedican una página a cada ciudad de Siberia (y eso solo a las más turísticas). Los blogs personales son útiles para los aspectos prácticos del viaje, pero muy escasos en cuanto a información histórico-cultural se refiere.

Para saber de la historia, las ciudades y las gentes de Siberia lo mejor es la literatura de viajes. Mi impresión como lectora y eterna estudiante de ruso es que hay muchas más obras originales sobre Rusia escritas en inglés que en español (también muchos más recursos educativos para aprender la lengua).

En esta entrada comparto una serie de libros interesantes que recomiendo leer antes de viajar a Siberia, algunos en español y otros en inglés. Dado que es un tema sobre el que leo con frecuencia, actualizaré la lista con las obras que vaya leyendo y me gusten. Si tienes sugerencias, me encantará conocerlas, así que deja un comentario al final del artículo.

Billete al fin del mundo: La historia del Transiberiano, el tren que cambió Rusia

Autor: Christian Wolmar

Libros que leer antes de viajar a Siberia_To the edge of the world

Si planeas hacer el Transiberiano algún día, este libro me parece el punto de partida perfecto para conocer la historia del que hoy sigue siendo el trayecto en tren más largo del mundo. Wolmar es un periodista y escritor británico especializado en transporte en general y en trenes en particular. El libro cuenta la historia del Transiberiano y habla del contexto histórico en el que se construyó, de su importancia política, del proceso de construcción, de su papel fundamental en la Guerra Civil Rusa y la Segunda Guerra Mundial. No es una obra densa ni aburrida, ya que se centra en personas y acontecimientos importantes de la época y está repleta de citas y datos interesantes. Lo compré en una charla que dio el autor en la British Library después de mi viaje y me gustaría haber podido leerlo antes.

In Siberia

Autor: Colin Thubron

Libros que leer antes de viajar a Siberia_In Siberia

Colin Thubron es uno de los mejores escritores de viajes y este fue el segundo libro suyo que leí, después de Among the Russians (sobre un viaje en coche por la zona occidental de la URSS). A pesar de que ha sido traducido al español, aparece como agotado o descatalogado en todas las páginas en las que he buscado, así que debes adquirir la versión original en inglés.

El libro relata sus experiencias de viaje cruzando Rusia a finales de los noventa, sus impresiones y sus encuentros con gente de lo más variopinta y sorprendente. Durante el viaje visita algunos de los lugares más remotos del país, como la república de Altái —que limita al sur con Kazajistán, China y Mongolia—, Yakutsk o Magadán. Este es, sin duda, uno de los mejores libros de viaje que he leído. Thubron no viaja por placer, sino por curiosidad. Es un viajero observador que sabe captar la esencia de los lugares en unas descripciones magistrales.

Cycling home from Siberia

Autor: Rob Lilwall

Libros que leer antes de viajar a Siberia_Cycling home from Siberia

Rob Lilwall es un profesor de Geografía que un día deja su trabajo para irse a Siberia con la bicicleta y pedalear de vuelta a Londres. La aventura comienza en Magadán y le lleva tres años y medio completarla. Dos de las siete partes en que se divide el libro están dedicadas a Siberia; concretamente a la Siberia más oriental y remota. Rob y su amigo pedalean por Kolymá, Yakutia y el Lejano Oriente ruso hacia Japón durante los primeros tres meses del viaje. Es una lectura sencilla y amena cargada de anécdotas personales que incluyen pinchazos de ruedas, encuentros espontáneos y acampadas a -30 ºC.

Midnight in Siberia

Autor: David Greene

Libros que leer antes de viajar a Siberia_Midnight in Siberia

Este libro cuenta las impresiones de un periodista estadounidense durante su viaje por Rusia en tren, de Moscú a Vladivostok, siguiendo la ruta clásica del Transiberiano. Me parece una lectura perfecta para aquellos que planeen hacer la misma ruta, para tener una buena idea de qué esperar del viaje. Cada capítulo lleva por título el nombre de una persona (Sergei, Boris, Nina), en torno a la cual gira la historia principal del capítulo. Entre anécdota y anécdota, el autor hace referencia a palabras y conceptos culturales rusos básicos, lo que puede resultarte útil si es tu primera vez en Rusia y no has leído mucho sobre el país.

El delirio blanco

Autor: Jacek Hugo-Bader

Libros que leer antes de viajar a Siberia_White Fever

Jacek Hugo-Bader es un periodista polaco que al cumplir cincuenta años en 2007 decide regalarse a sí mismo un viaje: cruzar Rusia solo desde Moscú a Vladivostok en coche. Por el camino le pasa de todo e investiga sobre la sociedad rusa del momento. Es un libro interesantísimo, pero cuenta cosas terribles y chocantes, incluso para aquellos que ya hayan visitado Rusia y conozcan medianamente bien el país. Habla de tragedias personales, del alcoholismo generalizado, de suicidios, de asesinatos, de VIH y más a través de las historias que le cuenta la gente que conoce durante el trayecto (entre ellas, Mijaíl Kaláshnikov, chamanes siberianos e incluso el líder de una secta religiosa que dice ser una reencarnación de Cristo). Son de esas lecturas que producen angustia, así que es buena idea tener un libro sobre otro tema a mano para alternarlos.

Travels in Siberia

Autor: Ian Frazier

Libros que leer antes de viajar a Siberia_Travels in Siberia

Ian comenzó a interesarse y entusiasmarse por Rusia pasados los cuarenta. En este libro, el escritor estadounidense no solo relata sus impresiones de diversos viajes por Siberia; también pone a Siberia en contexto y habla de su importante papel en la historia del país y comparte historias de exiliados en Siberia, desde los más famosos, como Lenin, Stalin o Dostoyevski a otros menos conocidos.

El manto del chamán: una historia indígena de Siberia

Autora: Anna Reid

Libros que leer antes de viajar a Siberia_The shamans coat

Anna Reid es una periodista e historiadora británica especializada en Rusia y en este libro habla con detalle sobre algunos de los muchos pueblos indígenas que habitan la vasta Siberia: los kant, los buriatos, los tuvanos, los sajalares o yakutos, los ainu, los nivj, los uilta y los chukchi (si vas a hacer el Transiberiano quizá te interese saber que el tren pasa por Ulán-Udé, la capital de Buriatia). Reid también analiza los movimientos migratorios y el proceso de repoblación de Siberia con rusos étnicos. Debo decir que no sabía nada de la mayoría de estos pueblos y me resultó muy interesante, especialmente para aprender cosas sobre los buriatos y los yakutos, a los que conocí posteriormente durante el viaje.

Siberian Village: Land and Life in the Sakha Republic

Autores: Bella Bychkova Jordan y Terry G. Jordan-Bychkov

Libros que leer antes de viajar a Siberia_Siberian Village

Este libro es una auténtica joya. No es un libro de viajes, sino una introducción muy útil y completa a la República de Sajá/Yakutia y al pueblo yakuto escrita por una pareja yakuto-estadounidense. Habla de geografía, demografía, clima; de la historia y el idioma de los yakutos; de costumbres y tradiciones; del periodo soviético y de cómo afectó al modo de vida tradicional yakuto; y, en general, de cómo es la vida en un pueblito siberiano tan remoto. El libro incluye muchos mapas, ilustraciones e imágenes realizadas por la autora, así como un glosario al final.

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Nueva York para primerizos: qué ver en siete días

Nueva York para primerizos: qué ver en siete días

1 de agosto de 2018

Irene Corchado

Este año he tenido la suerte de visitar Nueva York. Es una ciudad increíble con muchísimo que ver y, como pasa con todas las ciudades increíbles con mucho que ver, elegir qué ver y hacer es una tarea complicada. Porque tienes que elegir. Nueva York no es un sitio que veas en solo unos días, así que hay que leer, elegir y priorizar cosas para aprovechar el viaje al máximo.

Esta entrada no pretende ser una guía exhaustiva de Nueva York, sino simplemente servir de referencia a aquellos que planeen su primer viaje a la Gran Manzana y se vean abrumados a la hora de crear su lista de lugares que ver y sus itinerarios.

Cosas que tener en cuenta al leer esta guía

1. Nuestras preferencias

Nos gusta tomarnos el primer día de los viajes con calma. Solemos programar solo una actividad turística principal, aprovechar el resto del día para conocer la zona donde nos alojamos y descansar bien.

Odiamos ir de tiendas. No solemos ir de compras y solo vamos a centros comerciales si tienen una arquitectura interesante, restaurantes con vistas o están de paso a nuestra siguiente parada y necesitamos descansar un rato o usar el baño.

Priorizamos comer bien. Salvo raras excepciones, no comemos en restaurantes de comida rápida ni recurrimos a la comida de supermercado. Procuramos evitar grandes cadenas en la medida de lo posible.

Nos gustan los museos, pero con moderación. Cuanto mejor sean las temperaturas, menos tiempo pasamos en museos y lugares de interior. Solemos limitar los museos a uno por día para no saturarnos. Tampoco los vemos enteros, sino que hacemos una selección de salas, según nuestros intereses y el tiempo disponible.

2. Época del año

Viajamos a Nueva York a finales de marzo-principios de abril. Algunos días hacía sol, pero otros llovió e incluso nevó, de ahí que no se incluyan muchos planes al aire libre.

3. Alojamiento

Nos alojamos en un piso en Bedford Avenue, en el barrio de Williamsburg (distrito de Brooklyn). De ahí que cierto número de bares y restaurantes mencionados en el artículo se encuentren en esta zona.

4. CityPASS

Pensamos que el CityPASS es una muy buena inversión para primerizos en Nueva York si ya tienes pensado visitar al menos dos de los principales lugares de interés. Cuesta 112,85 € e incluye acceso a seis monumentos en total: tres fijos (Empire State Building, Museo Americano de Historia Natural y Museo Metropolitano de Arte) y tres a elegir (Observatorio del Top of the Rock o Museo Guggenheim; Estatua de la Libertad e isla Ellis o Crucero Circle Line; y Memorial y Museo del 11S o Museo Intrepid del Mar, Aire y Espacio). Nos pareció el número perfecto de lugares turísticos fijos que ver en una semana sin agobios y sin tener la sensación de pasarte el día haciendo colas. Ves los lugares de obligada visita a la vez que dispones de suficiente tiempo libre para ver otros sitios y flexibilidad para modificar planes si cambia el tiempo o surgen imprevistos. Con CityPASS puedes ahorrar hasta un 42 % respecto al precio por separado de 6 de los mejores lugares de interés de Nueva York.
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Contenido y estructura

La guía se divide en siete apartados, que se corresponden con los siete días que pasamos en Nueva York. Cada uno de ellos incluye una lista de los lugares visitados (en el mismo orden en que los visitamos), enlaces a las webs oficiales para consultar horarios y precios actualizados, nuestras impresiones y un mapa con los sitios mencionados. Al final del artículo incluyo todos los lugares en dos listas: una en orden alfabético y otra por categorías.

Día 1

Lugares visitados por la tarde:
• Memorial y Museo del 11S
• Wall Street (15 minutos a pie del Museo)
• Puente de Brooklyn (15 minutos a pie de Wall Street).

Horarios y precios actualizados
Memorial y Museo del 11S (incluido en el CITY Pass)

Como menciono arriba, solemos tomarnos el primer día de los viajes con calma, ubicarnos, conocer los alrededores de la zona donde nos alojamos, limitar las actividades turísticas a una o dos y descansar bien para comenzar el segundo día con fuerza. Nosotros aterrizamos en Nueva York casi al mediodía, por lo que el primer día solo tuvimos la tarde libre. Nuestros planes eran visitar uno de los monumentos incluidos en el CITY PASS y ver un par de lugares de interés cercanos; volver temprano en metro y cenar cerca del alojamiento; y dormir bien.

Tras siete horas de vuelo lo último que apetece es hacer cola para pasar la tarde leyendo paneles informativos de museos, pero el Museo del 11S fue una buena elección. Es un homenaje centrado en las víctimas y no necesita de mucho para crear impacto. Las salas son amplias y se puede caminar tranquilamente a tu ritmo viendo las exposiciones fotográficas, objetos personales donados por las familias de los fallecidos, un camión de bomberos y restos de columnas que formaban parte de la estructura exterior de las Torres Gemelas, entre otras cosas. Impresiona también la enorme fuente del memorial, situada en el exterior del Museo en el mismo lugar donde se encontraba una de las torres.

Nueva York para primerizos - Memorial y Museo del 11S

Nueva York para primerizos - 9 11 memorial and museum

La siguiente parada fue Wall Street, a un corto paseo a pie del Museo. Es tal la cantidad de gente que se agolpa junto a la famosa estatua del toro para hacerse una foto que cuesta ver la estatua completa. Ocurre todo lo contrario con la de la Niña sin miedo, que desafía al toro a pocos metros. Nadie parece hacerle demasiado caso. En el que es el distrito financiero más conocido del mundo me sorprendió ver escuelas y madres con niños pequeños en carrito entre bancos y hombres trajeados con maletín.

Nueva York para primerizos - Wall Street edificio

Seguimos a pie hasta el parque del Ayuntamiento para acceder al puente de Brooklyn. El objetivo era cruzar el puente cuando empezara a caer el sol y disfrutar de una buena panorámica del sur de Manhattan al atardecer. Desde luego no éramos los únicos a los que se les había ocurrido lo mismo, pero merece la pena. Por la parte central del puente circulan tanto peatones como bicicletas, así que hay que poner atención y no despistarse haciendo fotos, porque las bicicletas van a toda pastilla. Tras cruzar el puente fuimos hasta la parada de metro de High Street – Brooklyn Bridge para volver a Brooklyn y cenar cerca del piso.

Nueva York para primerizos - puente de Brooklyn

Nueva York para primerizos - vista del puente de Brooklyn

Día 2

Lugares visitados por la mañana:
• Bryant Park
• L’Adresse (parada para café)
• Biblioteca Pública de Nueva York (en las inmediaciones del parque)
• Times Square (a 5 minutos a pie del parque)
• Flatiron Building (a 23 minutos a pie desde Times Square)

Comida: Murray’s Bagels, en la Sexta Avenida (Greenwich Village)

Lugares visitados por la tarde:
• The High Line (a 20 minutos a pie desde el Flatiron Building)
• Chelsea Market (a 2 minutos a pie desde el extremo sur de The High Line)

Horarios y precios actualizados
Biblioteca Pública de Nueva York
L’Adresse
Murray’s Bagels
The High Line
Chelsea Market

El plan inicial era subir al Empire State Building a primera hora de la mañana, pero el día amaneció nublado y con llovizna y al salir del metro en Bryant Park decidimos dejarlo para otro día con mejor visibilidad. Entramos en L’Adresse para resguardarnos de la lluvia y planear una nueva ruta para el día frente a un café. Es un restaurante bastante estiloso con mobiliario, suelo y paredes de madera que me recordó de inmediato a un restaurante japonés del Extremo Oriente de Rusia; más aún cuando nos atendió una camarera rusa.

Nueva York para primerizos - Bryant Park

Rodeamos Bryant Park y visitamos la Biblioteca Pública de Nueva York (edificio Stephen A. Schwarzman), de entrada gratuita. Se construyó en una antigua presa, sobre un terreno que valía 20 000 000 de dólares y las obras costaron otros 9 000 000 de dólares. El edificio es imponente, de cuatro plantas, altos techos decorados profusamente y enormes ventanales. Una de las cosas que me llamó la atención fue un sistema mecánico que asemeja un trenecillo utilizado por el personal para transportar libros.

Nueva York para primerizos - Biblioteca Publica de Nueva York

En poco más de cinco minutos desde la biblioteca llegamos a Times Square, que nos dejó boquiabiertos. Es un sitio que has visto millones de veces en las noticias y en películas y tan parecido a lo que esperas que sorprende que cause tal impresión. Todo llama la atención: los enormes rascacielos, las pantallas gigantes, los típicos taxis amarillos… Uno no sabe ni dónde mirar. Creo que fue en ese momento en el que pensé «creo que me va a gustar Nueva York».

Nueva York para primerizos - Times Square

Después continuamos por Broadway para ver el famoso Flatiron Building, un paseo de algo más de veinte minutos, y luego seguimos caminando por la Quinta Avenida buscando un sitio en el que comer. Encontramos Murray’s Bagels (Sexta Avenida) de casualidad y nos pareció una buena opción para tomar algo rápido. El local es pequeño y estaba a rebosar, aunque la cola se movía bastante rápido y pudimos coger sitio con vistas a la calle. Tiene una pega, y es que no hay baños dentro.

Nueva York para primerizos - edificio Flatiron

Nueva York para primerizos - Murrays Bagels

Tras la parada para comer fuimos caminando por la 22nd Street, una calle residencial de casas preciosas, con las típicas escaleras de incendios en las fachadas y contenedores de basura metálicos a la entrada. En la esquina de la 22nd Street con la Novena Avenida hay una cafetería que se llama Harbs, donde entramos a descansar un rato y usar el baño (principalmente para usar el baño). Lo menciono, pero no recomiendo el café, porque es malísimo y carísimo (7 $).

Nueva York para primerizos - 22nd street

Este segundo día estaba siendo muy intenso y decidimos no recorrer el High Line entero, sino solo la mitad sur, accediendo por las escaleras de la 23rd Street. El High Line es un parque elevado construido sobre una antigua vía ferroviaria con buenas vistas a las calles perpendiculares. Uno de los lugares destacados es una zona con bancos de madera escalonados desde los que observar el tráfico frenético de la 10th Avenue a través de un gran cristal. Más adelante hay un pasaje cubierto que sirve de mercadillo y que incluso se puede alquilar para celebraciones.

Nueva York para primerizos - The High Line

Junto al extremo sur del High Line se encuentra el Meatpacking District, un barrio industrial que ha pasado de albergar mataderos y almacenes de distribución de carne a ser un área de moda repleto de locales y tiendas independientes. Para cuando llegamos al Chelsea Market, el cansancio había hecho mella en nuestros pies y energía, así que decidimos dedicar el resto de la tarde a ver el mercado tranquilamente sin planes posteriores. El mercado se ubica en una antigua fábrica de galletas, abre todos los días de la semana hasta tarde y es tremendamente bullicioso. Hay locales de todo tipo: desde tiendas de ropa, artesanía o gastronómicas (la planta subterránea está dedicada exclusivamente a comida), a cafeterías, restaurantes y la librería-papelería Posman Books, probablemente mi lugar favorito.

Nueva York para primerizos - Chelsea Market

Día 3

Lugares visitados por la mañana:
• Liberty Island and Ellis Island

Comida: The Smith, en la zona de Central Park

Lugares visitados por la tarde:
• American Museum of Natural History

Cena: The Bedford, en Bedford Avenue (Williamsburg)

Horarios y precios actualizados
Liberty Island and Ellis Island (incluido en el CityPASS)
The Smith
American Museum of Natural History (incluido en el CityPASS)
The Bedford

El tercer día tocó madrugar. Nos levantamos poco después de las siete, compramos café para llevar y fuimos en metro hasta South Ferry, la parada más cercana a Battery Park, de donde salen los barcos a Liberty Island. Los billetes se recogen las ventanillas 2, 3, 4 o 5 de Castle Clinton si ya tienes el CityPASS y el primer barco sale a las 8:30.

Consejo: hacer cola forma parte de la experiencia de visitar Nueva York, así que sé lo más paciente y práctico que puedas. Nuestra estrategia con los monumentos incluidos en el CityPASS fue visitarlos bien a primera hora de la mañana, bien lo más tarde posible, pero nunca uno detrás de otro y combinándolos con planes más relajados para compensar. Si, por tiempo, debes visitar dos el mismo día, es buena idea ver uno a primera hora de la mañana y otro a última hora de la tarde, especialmente si no están en la misma zona.

A pesar de la muchedumbre que había para subir al barco, la cola se movía con rapidez y tampoco he hizo largo el control de seguridad. Decidimos colocarnos en la parte trasera del barco y las vistas de los rascacielos de Manhattan entre la niebla matutina eran espectaculares.

Nueva York para primerizos - estatua de la libertad

La estatua de la Libertad es más pequeña de lo que uno imagina, algo con lo que muchos viajeros están de acuerdo. No se puede acceder a la corona y subir al pedestal requiere pagar un billete extra que no incluye el CityPASS. Dado que el pedestal no está muy alto, me dio la sensación de que las vistas desde allí no serían mucho mejores que desde abajo, por lo que no estoy segura de que valga la pena pagar. La isla en sí no tiene más que la estatua y las vistas, por lo que dimos un paseo circular, nos hicimos las fotos de rigor y nos unimos a la cola del siguiente barco a Ellis Island.

Ellis Island era donde llegaban los barcos repletos de inmigrantes a Estados Unidos en busca de una vida mejor y donde hacían los primeros trámites y el centro de recepción hoy alberga un museo bastante amplio sobre inmigración. Tras la visita descansamos un rato en la cafetería antes de volver a Manhattan.

Nueva York para primerizos - Isla de Ellis

Nueva York para primerizos - Ellis Island

Deambulamos sin rumbo por la zona de Central Park y luego hicimos una parada para comer en The Smith (Broadway), cuya decoración recuerda a los cafés parisinos de los años veinte. No había mucha opción en los alrededores y la comida resultó ser bastante cara. No es un sitio que habría elegido si hubiera tenido más alternativas asequibles cerca, pero cuando llevas mucho rato andando y el hambre aprieta, las decisiones se toman con rapidez. Tras el bagel de pollo y la comida para llevar del día anterior, esta vez opté por algo sano y pedí una ensalada de berza, quinoa, arándanos, almendras y parmesano como plato principal. Costaba unos 20 $, pero debo confesar que estaba muy rica. El local estaba a rebosar de trabajadores de oficina y los camareros corrían de un sitio a otro, pero el servicio fue correcto y rápido de todas formas.

Por la tarde fuimos al Museo de Historia Natural, al que solo pudimos dedicar menos de dos horas. Las zonas dedicadas a animales y las dedicadas a minerales y rocas son interesantes, pero lo que más me gustó fueron fotografías antiguas de miembros de tribus del Amazonas.

Nueva York para primerizos - American Museum of Natural History

Volvimos al piso para descansar un rato y luego salimos a cenar a The Bedford, convenientemente ubicado en la misma calle (Bedford Avenue). Es una especie de pub con un bar-restaurante chulo en la parte de atrás, donde sonaban clásicos del rock. Pedí fish and chips —a diferencia del Reino Unido, en Estados Unidos lo sirven sin guisantes— y un cóctel que se llama Lovely Day y que recomiendo si te gusta el vodka. Lleva vodka, Prosecco y limonada con gas y toques de tomillo. Fuerte y sabroso (en mi libreta lo describí literalmente como «vaya killer»).

Nueva York para primerizos - fish and chips en The Bedford

Día 4

Lugares visitados por la mañana:
• Bushwick y sus grafitis.
• Forrest Point (brunch)
• Central Park

Lugares visitados por la tarde y por la noche:
• Madison Square Garden
• 230 Fifth, 230 Fifth Ave (Corner 27th) (a 11 minutos a pie de Madison Square Garden)
• Empire State Building (a 7 minutos a pie de 230 Fifth)

Cena: The Meatball Shop, in Bedford Avenue (Brooklyn)

Horarios y precios actualizados
Forrest Point
Madison Square Garden
230 Fifth
Empire State Building (incluido en el CityPASS)
The Meatball Shop

Tras un tercer día intenso, el cuarto nos levantamos algo más tarde que de costumbre. Habíamos quedado con unos amigos en la parada de Morgan Avenue para desayunar y enseñarnos los grafitis del barrio de Bushwick.

Hacía un día espléndido, así que aprovechamos para desayunar al solito al aire libre en la zona exterior de Forrest Point, a apenas cinco minutos a pie de la estación de metro. Tiene un menú de brunch bastante variado y abre todos los días de la semana hasta tarde, así que puedes pasarte para comer, cenar o tomar una copa si te encuentras en la zona.

Nueva York para primerizos - Forrest Point

La primera impresión de Bushwick fue la de un barrio de clase trabajadora tranquilo y algo descuidado, de edificios de pocas alturas, naves industriales y poco movimiento de gente por la calle. Aunque durante nuestro paseo encontramos algunos locales nuevos y de diseño, el proceso de gentrificación parece estar todavía en sus inicios y el barrio tiene definitivamente un ambiente local más auténtico que otros de Brooklyn, como el bullicioso Williamsburg. Nuestro recorrido a pie por Bushwick nos llevó por Flushing Avenue hasta el segundo cruce, donde giramos a la derecha y continuamos por Knickerboker Avenue hasta el tercer cruce. Allí giramos a la izquierda por Troutman Street hasta Nicholas Street. Después nos dirigimos a la parada de Jefferson Street (en la esquina de esta calle con Wyckoff Avenue). En Flushing Avenue y Knickerbocker Avenue ves la actividad diaria de los residentes y tiendas de barrio. El primer tramo de Troutman Street es residencial y después del primer cruce empiezan a sucederse los locales industriales y la presencia de grafitis y murales es cada vez mayor.

Puedes consultar la ruta en el mapa de abajo:

Nuestro siguiente plan era pasar las primeras horas de la tarde paseando por Central Park, aprovechando el día tan soleado que tuvimos. Salimos del metro en 86 St Lexington Ave, a unos cinco minutos de Central Park en línea recta. Me resultaría imposible describir el trayecto exacto a pie que seguimos por el parque, pero pateamos la mitad sur de Central Park en dirección suroeste cruzando The Great Lawn y pasando por el teatro Delacorte, siguiendo luego por un camino con el lago a la izquierda (con parada en el Oak Bridge y un pequeño mirador cercano) casi en paralelo a Central Park West hasta Columbus Circle. A pesar del enorme tamaño del parque, los senderos están repletos de gente y hay que estar atento también a las bicis. Dado que habíamos tomado el brunch hacía poco, retrasamos la comida hasta por la tarde; si no, seguramente habríamos aprovechado para hacer un pícnic en el parque.

Nueva York para primerizos - Central Park

El motivo principal de retrasar la comida, además del brunch, era nuestra siguiente parada: Madison Square Garden, ya que teníamos entradas para ver el partido entre los New York Knicks y los Detroit Pistons a las 17:00, y uno no puede ir a un partido de la NBA y no probar un perrito caliente (por si te lo estás preguntando: sí, también compramos una de esas manos enormes de gomaespuma). La experiencia me encantó y la recomiendo también si no te gusta el baloncesto. Tiene todos los elementos que puedas esperar de tal acontecimiento: ceremonia inicial del himno, animadoras (y animadores infantiles), la famosa musiquita de organillo durante las jugadas, pedidas de mano en directo, concursos, lanzamientos de camisetas… Es una oportunidad de ver en directo lo que les gusta a los estadounidenses montar un espectáculo a lo grande.

Nueva York para primerizos - Madison Square Garden

De Madison Square Garden caminamos unos diez minutos hasta la Quinta Avenida para subir a 230 Fifth Avenue, un bar con terraza en la planta 20 con unas vistas increíbles al Empire State Building. El bar se ha convertido en toda una atracción turística y hay muchísima gente, pero con esas vistas todo te dará igual, créeme. A esa altura hace bastante frío por la noche, pero hay bastantes estufas (si encuentras sitio) y hay batas disponibles. Los cócteles no son nada del otro mundo, pero recuerda: aquí se viene por la vista.

Nueva York para primerizos - 230 Fifth

Tras ver el Empire State Building iluminado desde la terraza del bar tocaba subir a este emblemático edificio y contemplar Nueva York a nuestros pies. Hay que armarse de paciencia y dar por sentado que vas a pasar un buen rato haciendo cola, vayas a la hora que vayas. Cola tras cola. En total hicimos cola durante una hora y cuarto más o menos y llegamos a la plataforma de observación poco antes de las doce de la noche.

Nueva York para primerizos - vista desde el Empire State Building

Consejo: dado que el CityPASS incluye entrada al Empire State Building y al Top of the Rock, es buena idea visitarlos en horarios distintos para disfrutar de las vistas con diferente luz; por ejemplo, a primera hora de la mañana y al atardecer o por la noche.

Después de lo que todavía hoy me parece el día perfecto, volvimos a Williamsburg para cenar algo rápido cerca de casa en The Meatball Shop. Este bar-restaurante informal fue el primer sitio al que fuimos nada más dejar nuestro equipaje en el alojamiento el día de nuestra llegada. Las albóndigas son el plato estrella, pero en nuestra segunda visita pedimos solamente verduras para no ir a dormir con el estómago demasiado lleno. Abre hasta las 2:00 de domingo a jueves y hasta las 4:00 los viernes y sábados.

Día 5

Lugares visitados por la mañana:
• Belmont

Comida: Emilia’s Restaurant

Lugares visitados por la tarde y por la noche:
• The Metropolitan Museum of Art
• Tranvía de Roosevelt Island y puente de Queensboro
• Grand Central Terminal
• Westlight (para tomar una copa)

Cena: Allswell

Horarios y precios actualizados
Emilia’s Restaurant
The Metropolitan Museum of Art (incluido en el CityPASS)
Roosevelt Island tram
Grand Central Terminal
Westlight
Allswell

El quinto día pusimos rumbo al norte para visitar Belmont, el barrio italiano del Bronx. No todas las zonas del Bronx son seguras y recomendables, pero Belmont sí es una de ellas. Salimos del metro en Fordham Road y caminamos durante unos 20 minutos por E 188th St hasta Arthur Avenue, una de las calles principales del barrio. A pesar del aspecto algo descuidado y sucio de las calles, en ningún momento nos sentimos inseguros. Durante el trayecto vimos a un grupo de chicos jugando a baloncesto en un parque, coches con las ventanillas abiertas y música latina o hip-hop a todo volumen y bastantes iglesias. Los elementos religiosos también se dejan ver en Arthur Avenue, ya que a la entrada de muchas casas colocan una vitrina de tamaño considerable con la figura de un santo o una virgen dentro. También nos fijamos en que el precio del carburante aquí es increíblemente bajo (el equivalente a €0,56/litro). Dado que era domingo de Pascua, muchos locales estaban cerrados, así que paseamos por Arthur Avenue en ambas direcciones.

Nueva York para primerizos - Belmont, Bronx

Nueva York para primerizos - Arthur Avenue, Belmont

A la hora de comer elegimos Emilia’s, un restaurante pequeño de gestión familiar en Arthur Avenue. Nos pareció un lugar sencillo y sin pretensiones, pero con un menú variado (ellos mismo hacen la pasta fresca), precios asequibles y buen servicio. El dueño es Nunzio, un señor mayor que se acerca a todas las mesas a saludar.

Después de comer volvimos a pie al metro. Nuestra siguiente parada era el Museo Metropolitano de Arte (MET). Fuimos muy selectivos a la hora de elegir qué ver, ignorando el arte antiguo (egipcio, griego, romano) que podemos ver en cualquier museo europeo y centrándonos en lo más diferente y curioso, como cuadros de pintores estadounidenses, arte contemporáneo y la sección dedicada a las artes de Oceanía, África y las Américas.

Nueva York para primerizos - Metropolitan Museum of Art

Roosevelt Island es una isla muy pequeña y estrecha entre Manhattan y Queens. Es principalmente residencial y no especialmente turística, aunque el trayecto hasta allí en teleférico sí que se ha convertido en una atracción, gracias a las vistas (y a que cuesta lo mismo que un billete de metro). Dura apenas un par de minutos, pero es una experiencia que recomiendo. Al bajar del teleférico nos sentamos a descansar un rato en un banco junto al puente de Queensboro —construido sobre la isla, pero no da acceso a ella— para disfrutar de las vistas al río con los rascacielos de Manhattan al otro lado, antes de hacer el trayecto de vuelta.

Nueva York para primerizos - puente de Queensboro

Antes de volver a nuestro piso de Williamsburg nos acercamos hasta Grand Central Terminal, la famosa estación de trenes. El vestíbulo principal (Main Concourse) es el espacio más sorprendente: una amplia sala de enormes ventanales y altos techos con una preciosa decoración en tonos turquesa y dorado.

Nueva York para primerizos - Grand Central Terminal

Consejo: la estación se encuentra muy cerca de Bryant Park y de la Biblioteca Pública de Nueva York y a solo diez minutos de Times Square y Top of the Rock, por lo que es buena idea combinar varios de estos lugares de interés el mismo día.

Por la tarde-noche nos quedamos en Williamsburg para tomar una copa y cenar. Unos amigos nos habían recomendado Westlight, un bar-restaurante ubicado en la última planta del hotel William Vale Hotel. No habíamos reservado mesa, así que solo pudimos tomar una copa de pie junto a la barra (me apunto lo de reservar para el próximo viaje). El bar es un cuadrado de cristal rodeado de terraza, con unas vistas absolutamente espectaculares. Nosotros fuimos ya de noche, aunque me pareció el lugar perfecto para tomar una copa al atardecer.

Nueva York para primerizos - Westlight, Brooklyn

Cenamos en Allswell, un pub de estilo rústico en Bedford Avenue, donde comí la mejor hamburguesa de pollo que he probado hasta hoy (no puedo decir lo mismo del vodka con naranja). Al igual que casi todos los bares y restaurantes de Nueva York, sirve comida hasta tarde, así que no hay problema por cenar en horario español, o incluso después.

Nueva York para primerizos - Allswell, Williamsburg

Día 6

Lugares visitados por la mañana:
• Top of the Rock
• Applebee’s (desayuno/brunch)
• Oculus y Westfield World Trade Center

Comida: Eataly

Lugares visitados por la tarde:
• Chinatown
• Little Italy
• Caffé Roma
• Nolita

Cena: Katz’s Delicatessen

Horarios y precios actualizados
Top of the Rock (incluido en el CityPASS)
Applebee’s
Westfield World Trade Center
Eataly
Caffé Roma
Katz’s Delicatessen

Como menciono más arriba, tanto el Empire State Building como el Top of the Rock están incluidos en el CityPASS y es buena idea visitarlos a distintas horas del día para disfrutar de las vistas de Nueva York con distinta luz. Como habíamos subido al Empire State Building a medianoche, fuimos al Top of the Rock por la mañana. El sexto día amaneció con nieve, para nuestra sorpresa. Desde luego, las vistas no pudieron ser más diferentes desde los dos edificios. El ascensor del Top of the Rock te deja en el piso 67 y puedes moverte a tu antojo entre los pisos 67 y 70. Desde las plantas 67 y 69 puedes contemplar Nueva York tanto desde el interior como desde las terrazas. El piso 70 está al aire libre y no tiene ningún muro ni cristal (estaba cerrado cuando fuimos, suponemos que por la nieve).

Nueva York para primerizos - vistas desde Top of the Rock

Nueva York para primerizos - vista desde Top of the Rock

La siguiente parada fue Applebee’s, en la esquina de W50 con Broadway y a solo cinco minutos andando del Top of the Rock. Llegamos poco antes de las doce, justo a tiempo para pedir unas tortitas, ya que dejan de servir desayunos a las doce. No es nada del otro mundo; correcto, pero nada especial.

Después dimos un paseo por la Quinta Avenida y entramos en algunas tiendas, aunque no compramos nada. Decidimos ir al centro comercial Westfield para descansar un rato y ver el Oculus, la espectacular estructura diseñada por Santiago Calatrava que alberga tanto el centro comercial como la estación de World Trade Center. A pesar de la estética futurista de tamaña estructura blanca, debo confesar que me pareció impresionante. Tras dar una vuelta por las tiendas decidimos aprovechar y comer dentro del centro comercial y lo hicimos en Eataly, en la tercera planta. Ocupa un espacio amplio y abierto donde hay una zona de restaurante, puestos y un supermercado, todo ello dedicado a la gastronomía italiana. Aunque estaba lleno, conseguimos mesa muy pronto y pedimos dos tablas para compartir con charcutería, quesos, pimientos, aceitunas y pesto con pistachos.

Nueva York para primerizos - Oculus, World Trade Center

El resto de la tarde lo dedicamos a pasear tranquilamente. Pasamos por el City Hall Park, por delante de los juzgados municipales y por Columbus Park, ya en Chinatown. Seguimos por Mulberry Street, contemplando el bullicio comercial y turístico, y en pocos minutos llegamos a Little Italy. El barrio italiano aparece sin previo aviso y el contraste es repentino. A diferencia de Belmont, el barrio italiano del Bronx, Little Italy está plagado de turistas. En todos los restaurantes hay hombres en la puerta con menús en la mano llamándote para que entres. Uno de ellos hablaba a grito pelado y gritaba «If you don’t like, you don’t pay!». El del restaurante de al lado parecía menos desenvuelto. Alguno también piropeaba a las chicas que pasaban con un «bella signorina» y similares.

Nueva York para primerizos - Chinatown

Paramos para un café en Caffé Roma (176 Mulberry St). Es una cafetería añeja y algo oscura, con mesas de formica. Algunas escenas de la famosa serie Los Soprano se grabaron aquí. El café es bueno, pero el baño es un poquito horripilante.

Nueva York para primerizos - Little Italy

Seguimos por Mulberry Street, ya en el barrio de NoLIta, que grita «hípster» por los cuatro costados. Es una zona muy chula, con tiendas de diseño de escaparates cuidados, cafeterías con estilo y mucho ambiente.

Para cenar quedamos con amigos en Katz’s Delicatessen, toda una institución culinaria en Nueva York. Es un establecimiento de comida kosher  ubicado en el Lower East Side de Manhattan y, si te gusta el cine, quizá te suene por la escena de Cuando Harry conoció a Sally en la que Meg Ryan fingía un orgasmo. Está siempre a reventar, tanto de turistas como de neoyorkinos; el local es ruidoso y caótico, con un sistema de tiques de lo más raro. Hay colas para pedir comida para llevar y otra cola para coger mesa. Nos unimos a esta última y nos dieron un tique acompañado de una advertencia: «No lo perdáis». Lo guardamos enseguida, porque, si lo pierdes, tienes que pagar 50 $. Yo pedí un sándwich de brisket (ternera, del pecho de la vaca) que tenía unos 8-10 cm de alto y no pude acabarlo, ni siquiera haciendo descansos. A la hora de pagar son bastante tiquismiquis a la antigua y no dejan pagar por separado.

Día 7

Lugares visitados por la mañana:
• Martha’s Country Bakery (desayuno)
• North 5th Street Pier and Park

Horarios y precios actualizados
Martha’s Country Bakery

Nuestro vuelo de vuelta a Londres salía al mediodía, por lo que teníamos muy poco tiempo disponible y decidimos quedarnos en Williamsburg. Desayunamos en Martha’s Country Bakery, una cafetería-pastelería convenientemente situada en el edificio contiguo al nuestro y que recomiendo encarecidamente que visites si te alojas en Brooklyn o Queens, ya que tiene varios locales: dos en Williamsburg, uno en Forest Hills, uno en Astoria y otro en Bayside. La primera vez que entré —acabó siendo nuestro lugar de desayuno habitual— me quedé boquiabierta con la variedad y cantidad de bollos, pasteles, tartas y dulces varios que hay en una larga hilera de ocho vitrinas. Para que te hagas una idea, conté 21 tipos diferentes de tartas de queso, por ejemplo. Y, como fan absoluta de las tartas de queso, no podíamos irnos sin pedir la famosa New York cheesecake. Era enorme (nos costó terminarla entre los dos), como casi todo en Nueva York.

Nueva York para primerizos - Marthas Country Bakery

Para bajar la tarta de queso dimos un corto paseo hasta el muelle y el parque de North 5th Street, donde se encuentra la terminal de ferris de North Williamsburg. Es una zona residencial de modernos bloques de pisos, bien nuevos, bien aún en construcción y con unas vistas al río y a Manhattan que ya te puedes imaginar.

Nueva York para primerizos: lugares visitados

Por orden alfabético

230 Fifth Avenue
Allswell
Applebee’s
Belmont
Biblioteca Pública de Nueva York
Bryant Park
Bushwick
Caffé Roma
Central Park
Chelsea
Chelsea Market
Chinatown
Eataly
Emilia’s Restaurant
Empire State Building
Fifth Avenue
Flatiron Building
Grand Central Terminal
Harbs
Katz
L’Adresse
Liberty Island y Ellis Island

Little Italy
Madison Square Garden
Martha’s Country Bakery
Memorial y Museo 9/11
MET Museum
Murray’s Bagels
Museum of Natural History
Oculus
Puente de Brooklyn
Puente de Queensboro
Quinta Avenida
Roosevelt Island tram
SoHo
The Bedford
The High Line
The Meatball Shop
The Smith
Times Square
Top of the Rock
Wall Street
Westlight
Williamsburg

Por categoría

Edificios y monumentos
Biblioteca Pública de Nueva York
Empire State Building
Flatiron Building
Grand Central Terminal
Liberty Island y Ellis Island
Madison Square Garden
Puente de Brooklyn
Puente de Queensboro
Top of the Rock

Calles y barrios
Belmont
Chelsea
Chinatown
Little Italy
Quinta Avenida
SoHo
Times Square
Wall Street
Williamsburg

Museos
Memorial y Museo 9/11
MET Museum
Museum of Natural History

Cafeterías, bares y restaurantes
230 Fifth Avenue
Allswell
Applebee’s
Caffé Roma
Eataly
Emilia’s Restaurant
Harbs
Katz
L’Adresse
Martha’s Country Bakery
Murray’s Bagels
The Bedford
The Meatball Shop
The Smith
Westlight

Parques
Bryant Park
Central Park
The High Line

Tiendas y centros comerciales
Chelsea Market
Fifth Avenue
Oculus

Otros recursos útiles para primerizos en Nueva York

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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El hostal de San Petersburgo

El hostal de San Petersburgo

23 de abril de 2018

Irene Corchado

Fui a Rusia por primera vez en el año 2006 y visité San Petersburgo y Moscú en un grupo de nueve amigos que viajábamos desde Tallin en una larga ruta nocturna en autobús. Habíamos reservado alojamiento en un hostal céntrico recomendado por una chica francesa que alguno conocía y que había estado allí con sus padres recientemente.

No fue fácil encontrar el hostal, ya que no estaba señalizado y no había cartel alguno en el bloque residencial donde se encontraba, ni aparecía el nombre en el portero automático. Mientras subíamos al segundo piso alguien se percató de la presencia de una cámara de seguridad instalada en un rincón sobre la puerta.

El hostal era un piso particular con dos habitaciones grandes, una cocina-comedor, un solo cuarto de baño y un único váter para todos. Creo que pagamos algo así como el equivalente de 10 euros por noche cada uno; un precio muy acertado, porque aquello no valía ni un euro más. Las camas parecían sucias. Casi ninguno llevaba chanclas y terminamos duchándonos todos con las chanclas de nuestro amigo F, porque cualquiera se duchaba descalzo en una bañera negra. El váter estaba en un cuartito separado sin extractor. A la puerta, de madera, le faltaban trozos y estaba cubierta de recortes de revista de mujeres desnudas.

El dueño era un chaval poco mayor que nosotros que pasaba el día en la cocina-comedor con amigos que aparecían de forma aparentemente espontánea por allí. Tenía un perro, al que bauticé Paca, que campaba por el piso a sus anchas y cagó en la puerta de nuestra habitación. Muy maja, Paca.

Una tarde el dueño nos dijo que esa noche irían unos amigos suyos a tomar algo y que cocinaría para todos y nos llevaría de fiesta. Preparó una olla enorme de pasta y nosotros bajamos a la tienda a comprar alcohol. Al poco rato llegó un amigo fotógrafo seguido de dos rubias sexis; una de ellas de 23 años, madre soltera y muy interesada en nuestro amigo J.

En algún momento de la noche captaron nuestra atención las imágenes de la cámara de seguridad, ya que veíamos subir hombres al piso de arriba de vez en cuando. Después descubrimos que en el piso de arriba había un prostíbulo. A la mañana siguiente, mientras bajábamos las escaleras, nos encontramos a dos chicas de ropa escasa, tacones de aguja y chaquetas cortas de pelo empeñadas en darnos conversación. Apenas se tenían en pie y parecían drogadas, con la vista fija en algún punto indeterminado y sin pestañear. Una de ellas perdió el equilibrio y cayó de boca sobre la barandilla. Se dio un golpe fortísimo y nos asustamos bastante. Llevaba tal encima que ni se inmutó. Le ayudamos a levantarse y dijo que estaba bien. Agarrada a la otra del brazo nos despidió con la mano en el descansillo.

Todavía hoy me sigo preguntando cómo es posible que aquella chica francesa se hubiera alojado en un tugurio como aquel con sus padres. Y que nos lo recomendara.

¿Te fías de las recomendaciones personales cuando viajas?

¿Y de las valoraciones en línea?

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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