Todo comenzó con la sugerencia de mi amiga Lena de visitar el nuevo ayuntamiento de Leipzig. Lena había vuelto a Alemania tras una larga temporada en Dublín, donde trabajamos juntas, y mi escapada a Leipzig era la excusa perfecta para reencontrarnos y que me enseñara algunos rincones de la ciudad.

Ignoraba por completo que la visita a un ayuntamiento me daría uno de los peores sustos de mi vida viajera. Y es que no todos los días una piensa que va a morir a los veintitantos; y menos en un ascensor alemán.

El edificio tiene varias plantas y subimos andando a la primera, donde Lena me animó a coger el ascensor.

—¿Esto es un ascensor? —respondí incrédula.

Lo que tenía enfrente de mí parecía más bien un par de armarios de madera de mala calidad y sin puertas que se movían arriba y abajo.

—Sí. Móntate. Ya verás qué divertido.

Una persona normal se hubiera parado unos segundos a analizar el mecanismo antes de subirse. Yo no. Tardé poco en montarme en el «armario» y ver cómo mi amiga me despedía con la mano. A los pocos segundos la curiosidad por aquel ascensor se transformó en preocupación cuando cierto pensamiento me vino a la cabeza tras ver pasar la segunda planta frente a mis ojos. «¿Y qué pasa cuando llegue arriba?

El ascensor tenía que parar de algún modo. Tenía que parar.

«¿Y si no para?» «¿Tengo que darle a algún botón para que pare?» «¿Dónde está el botón?» «¡No hay botón!» «Ay, madre. ¡Me va a aplastar contra el techo!»

Me puse muy nerviosa por momentos, no voy a negarlo. Estaba llegando al último piso y el ascensor tenía poca pinta de parar. Empecé a agacharme poco a poco hasta quedar prácticamente en cuclillas mientras repetía «Me va a aplastar». Para mi sorpresa, el ascensor giró hacia la derecha y luego comenzó a bajar. ¡Funcionaba como una noria!

Llegué al primero piso aún sin reponerme del susto y con la cara desencajada. Mi amiga, intentando aparentar sorpresa, pero claramente aguantando la risa, dijo:

—¿Es que nunca te has montado en un paternóster?

—¡Claro que no! ¡Menudo cacharro! ¿Paternóster? El nombre le viene que ni pintado, porque he estado a punto de empezar a rezar para no morir aplastada.

Sobre el paternóster

Paternoster

Ascensores de tipo paternóster en el ayuntamiento de Leipzig y el Museo de la STASI en Berlín.

Los ascensores de tipo paternóster están formados por una cadena de compartimentos abiertos que se mueven sin parar describiendo una elipse. Los compartimentos se mueven a poca velocidad para facilitar la entrada y salida de los mismos y los pasajeros pueden subirse y bajarse en cualquier planta.

Sus orígenes se encuentran en el Reino Unido, donde el ingeniero Peter Hart obtuvo la patente del primer paternóster en 1877. Se hicieron bastantes populares en la década de los años veinte, ya que podían transportar a más pasajeros que los ascensores convencionales en aquella época. A pesar de ser un invento británico la mayoría de estos ascensores se encuentra en Europa central y del este.

Se eligió el término paternóster («Padre nuestro») para denorminar a este ascensor porque la forma elíptica del mecanismo completo tiene cierta similitud con las cuentas de un rosario.

Por temas de seguridad y para evitar accidentes ya no está permitido construir  nuevos ascensores de este tipo en muchos países. En Alemania se prohibió su construcción a mediados de los setenta. También hubo un intento de cerrar todos los ascensores existentes en los noventa, aunque no llegaron a cerrarse, ya que mucha gente se opuso. Actualmente el país cuenta con más de 230 ascensores de tipo paternóster.

El paternóster más grande de todos se encuentra en el edificio Arts Tower de la Universidad de Sheffield, en Inglaterra. Cuenta con 38 compartimentos que suben y bajan las 22 plantas que tiene la torre.

A pesar de que la idea es simple y el paternóster es muy fácil de usar, puede asustar bastante si te montas sin saber el funcionamiento, como me pasó a mí en Leipzig. Yo ya lo sé para otra vez y tú ahora también. Puedes montarte tranquilo sin miedo a morir aplastado. Si todavía no te fías echa un vistazo al vídeo de abajo en el que un señor muestra cómo funciona (le explicaron el funcionamiento antes de grabar, claramente. Ese desparpajo no tiene otra explicación).

© 2014-2017 – Piggy Traveller. Todos los derechos reservados.

¿Tú también te has llevado el susto de tu vida al montarte en un paternóster? ¿Conocías este tipo de ascensores? Comparte tu experiencia en los comentarios.

No olvides apuntarte al boletín mensual para no perderte ningún artículo.

IRENE CORCHADO RESMELLA

Irene Corchado ResmellaTraductora jurada de inglés y redactora de contenido autónoma que trabaja desde Oxford como ICR Translations. Extremeña, rusófila y viajera frecuente.

 

error: ¡No copies sin permiso!

SUSCRÍBETE A THE CURIOLANCER

Recibe los últimos artículos, novedades y contenido exclusivo por correo electrónico.

Privacidad

¡Listo!

Bitnami