Sicilia: anécdotas de carretera

Sicilia: anécdotas de carretera

8 de enero de 2020

Irene Corchado

Estoy sentada en una cafetería de Catania echando un ojo a la sección de información práctica de la guía de viaje que compré. «En Italia está prohibido hablar por el móvil mientras conduces». Me da la risa. Y seguro que también estará prohibido conducir sin llevar puesto el cinturón. Y llevar niños pequeños sin sillita. Y será verdad. Pero una cosa es lo que dice la ley y otra lo que encuentras en la carretera.

Es el último día de nuestra ruta por Sicilia y pocas locuras automovilísticas nos han quedado por ver en estos ocho días que hemos estado recorriendo la isla.

A continuación comparto una selección de anécdotas breves de mis apuntes de viaje.Sicilia_anecdotas de carretera.2

El taxi del aeropuerto de Palermo

Me gustaría poder elegir taxi, porque el primero de la fila —un Fiat minúsculo, viejísimo y todo rayado— no parece muy fiable. El conductor, con pelo rapado y flequillo, apesta a tabaco y lleva una cazadora verde de raso, a pesar de los más de veinte grados que hace. Sorprendentemente, nuestros dos maletones caben en el maletero, así que nos montamos y ponemos rumbo a Palermo. El coche está hecho un cascajo también por dentro. Está sucio y hay una raja enorme en la luna delantera, pero lo que me preocupa es el número de luces de aviso que hay encendidas: la de fallo del motor, la de emergencia, la del airbag y la del freno. Pero todo bien.

Señora aparcada

Salimos a cenar en Palermo. Junto a una valla de obra y obstaculizando la salida del aparcamiento de un hotel hay una señora en un coche aparcado. Va sentada en el asiento del copiloto y lleva gafas de sol, aunque es de noche. Un coche quiere salir del aparcamiento del hotel, pero la señora no se inmuta. Se le acerca un carabiniere. Que tiene que quitarse usted de aquí, señora. Que está usted obstaculizando la salida del aparcamiento, señora. Que si tiene usted la llave del coche. La señora niega con la mano. Esto va para rato.

Viendo el tráfico pasar

Estoy sentada en la terraza de una heladería en la plaza de la catedral de Palermo. Como la acera es estrecha, han colocado la «terraza» en la carretera, separada de los coches por una valla. Han restringido el tráfico en uno de los laterales de la plaza, para lo que han colocado varios bloques de hormigón que tres mujeres policías tienen que mover cuando aparece algún vehículo considerado vip. Podrían haber colocado una valla y un policía. O una señal y un policía, pero no; tres bloques de hormigón y tres policías. ¿Por qué ahorrar recursos y dinero cuando puedes complicar las cosas e inventar tareas innecesarias para justificar sueldos públicos?

Ahora juego a ver cuántos conductores llevan puesto el cinturón. De cinco coches que veo pasar en cuestión de 20 segundos, solo dos conductores lo llevan puesto. Además, en el coche de una mujer (sin cinturón) va un niño con chupete de año y poco de pie entre los asientos delanteros. Todo esto en las narices de las tres policías aburridas que se apoyan en los bloques de hormigón.

Poco después pasa una moto con tres niños; los tres menores y los tres sin casco. El mayor, que no tendrá ni 13 años, va en el medio. Los otros dos no llegan a los siete u ocho. Las policías siguen a lo suyo.

Trayecto Erice-Marsala

La gente conduce fatal. Se une a la carretera principal sacando el morro. Indican a última hora. Se paran en mitad de la carretera. Hacen pirulas. Abren la puerta sin mirar si vienen coches. Adelantan de forma imprudente y peligrosa. Hay unos cruces raros donde tú normalmente tendrías la prioridad, pero te plantan un stop a ti, que vas por la vía principal. La gente cruza la carretera por donde le sale, sin mirar, tan tranquila y te indica con la mano que pares.

Túneles

Los túneles son lo peor: sin arcén, con los laterales a veces sin asfaltar y de tierra y con postes que apenas se ven. La gente adelanta continuamente sin indicar, por raya continua y con coches viniendo de frente. Los túneles cerca de Catania están mejor que los que hemos visto hasta ahora. Al menos tienen arcén y salidas de emergencia.

Todos en misa

Llegamos a la parte alta y nueva de Ragusa un domingo y nos alegramos del poco tráfico que hay. En pocos minutos vemos un montón de coches aparcados en una rotonda de cualquier manera. Resulta que todo quisqui ha ido a la misa de las 12 a una iglesia cercana y no han tenido mejor sitio donde dejar el coche. La iglesia es nueva y está a reventar; todos los bancos están llenos y hay incluso gente de pie.

Atascados en el cruce

Estamos atascados con el coche en un cruce de tres calles, porque hay un mercadillo y, por supuesto, no hay ninguna señal de aviso. La calle de la izquierda es la del mercadillo y por la calle de la derecha viene un coche negro que quiere ir por donde estamos nosotros, pero nosotros estamos atascados y no podemos movernos ni dar marcha atrás. Hay una furgoneta descargando, motos que salen de no se sabe dónde, gente cruzando a su bola (incluido un hombre con muletas) por delante y por detrás del coche y un vendedor de melones dándonos voces. No podría vivir en un sitio así.

El hombre de las bombonas

Sentada en una placita de Catania veo a un hombre en moto llegar a una minigasolinera. Va en chanclas y no lleva casco. La moto es una vespino que debería haberse jubilado hace tiempo, pero el hombre la carga como fuera un camión de reparto; le ha atado a la motillo dos pedazos de bombonas de butano de las grandes con cuerdas.

Atasco en el hospital

Después de una semana recorriendo Sicilia sigo pensando que las infraestructuras son tercermundistas. Salimos de Catania y pasamos por el Ospedale Garibaldi. Algunos coches utilizan lo que parece ser la entrada y salida de ambulancias. Otros aparcan en la carretera; ahí en el carril interior, junto a la mediana, y esperan fuera del coche a quien sea que haya ido al hospital. La rotonda-cruce que hay un poco más adelante está colapsada. No he visto nunca semejante caos en la puerta y los alrededores de un hospital.

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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27 cosas ricas que probamos en Sicilia

27 cosas ricas que probamos en Sicilia

31 de octubre de 2019

Irene Corchado

A Sicilia fuimos a comer. Bueno, también a disfrutar del sol de octubre, a bañarnos en el Mediterráneo, a visitar teatros griegos y a ver ciudades barrocas, pero principalmente a comer.

Comimos mucho y muy bien. Aunque, obviamente, ocho días no bastan para conocer a fondo la gastronomía siciliana, hicimos lo posible por probar el mayor número de platos posible y no lo hicimos nada mal, oye.

En este artículo comparto 27 cosas ricas que probamos en Sicilia.

1. Arancine/arancini

En Palermo y la costa oeste son femeninos (arancina en singular y arancine en plural), mientras que en Catania y la costa este son masculinos (arancino en singular y arancini en plural). Nosotros probamos una arancina de carne y guisantes.

1. arancine

La arancina es la bola. Lo otro no sé cómo se llama. Pedí «uno de esos» y luego se me olvidó apuntar el nombre, pero también está bueno. Es una especie de bollo, de masa esponjosa, relleno de jamón cocido y mozzarella. También rebozado y frito, claro.

2. Busiate Pesto Trapanese

2. Busiate Pesto Trapanese

Busiate es un tipo de pasta fresca larga, con forma helicoidal, típico de la provincia de Trápani. La receta con pesto trapanese lleva tomates, ajo, almendras, albahaca y queso caciocavallo. En el restaurante Gli Archi di San Carlo de Erice lo sirven con patatas fritas.

3. Capone

3. Capone

Capone es como llaman los sicilianos al pescado de nombre científico Coryphaena hippurus, que en español se conoce (yo no lo conocía) como lampuga o dorado. Lo comí varias veces para cenar, porque es bastante ligero. Suelen servirlo al horno, con pan rallado y perejil, acompañado de patatas o verduras. Restaurante: Gli Archi di San Carlo (Erice).

4. Cruasán con crema de pistacho

4. Cruasán con crema de pistacho

A diferencia de los cruasanes franceses, los italianos (cornetti) no saben a mantequilla, sino que son dulces. Yo soy más de los franceses, la verdad, pero debo decir que este de pistacho estaba muy bueno; quizá demasiado pesado para desayunar, pero bueno igualmente.

5. Chocolate de Módica

5. Chocolate de Modica

El chocolate de Módica tiene una textura granulosa, ya que sigue el mismo proceso de elaboración en frío que los españoles llevaron allí tras volver de las Américas. Como el chocolate no se deshace durante el proceso, se notan los trocitos de azúcar al morderlo. Nosotros compramos dos tabletas (una de vainilla y otra de pistacho) en un bar de la calle principal y duraron poquísimo.

6. Gnocchi di Patate con salsa di zucca, vongole e anelli di calamaro fresco

6. Gnocchi di Patate con salsa di zucca

O, lo que es lo mismo: ñoquis de patata con salsa de calabaza amarilla y cebolla, almejas y calamares, con pimienta y perejil. Espectacular. Restaurante: Sicilia in Tavola, Ortigia (Siracusa).

7. Cotoletta alla palermitana

7. Cotoletta alla palermitana

Filete de ternera empanado con perejil y parmesano y al horno (también hay versión frita), acompañado de ensalada. Restaurante: Ristorante Granduca (Taormina).

8. Gelati

8. Gelati

Los helados son todo un clásico. Mis sabores favoritos fueron, en este orden: pistacho, cítricos sicilianos (agrumi siciliani) y limoncello.

9. Cannoli

9. Cannoli

El cannolo es el dulce siciliano por excelencia. Está bueno, pero el tamaño estándar es gigantesco y empacha muchísimo. Fue de las primeras cosas que probé durante el viaje y al tercer día acabé aborreciendo la ricotta. Dicho esto, hay versiones pequeñitas en las pastelerías.

10. Crostata di San Carlo

10. Crostata di San Carlo

La crostata es un tipo de tarta de masa quebrada que puede llevar distintos ingredientes, dependiendo de la zona: mermelada, ricotta, crema pastelera… Esta de la foto es la que probamos en el restaurante Gli Archi di San Carlo (de ahí el nombre) de Erice y lleva crema de limón, chocolate de Módica y almendra picada.

11. Busiate alla Norma

11. Busiate alla Norma

Otra receta típica siciliana con la pasta típica de Trapani: busiate. La pasta alla Norma lleva berenjena frita, tomates, ajo, albahaca y ricotta salada. Restaurante: Gli Archi di San Carlo (Erice).

12. Filetto con noci e Marsala

12. Filetto con noci e Marsala

O, lo que es lo mismo: filete de ternera al vino tinto de Marsala con nueces, naranja, piñones, uvas pasas y vinagre balsámico, acompañado de acelgas. Restaurante: Gli Archi di San Carlo (Erice).

13. Ravioli di pesce

13. Ravioli di pesce

Otro plato destacado del viaje: raviolis rellenos de pescado, con gambas y pistacho. Restaurante: Osteria La Dolce Vita (Trápani).

14. Genovesi

14. Genovesi

Los genovesi son dulces típicos de Erice y, de los dulces que probé durante el viaje, estos son mis favoritos con diferencia. Solo hice esta foto y no es muy buena, pero hazme caso y pruébalos si vas. Son perfectos: ni demasiado grandes, ni demasiado dulces. Aunque hay varias versiones para el relleno, nosotros los probamos con crema y son delicados y riquísimos. Los comimos recién hechos para desayunar en la Pasticceria Maria Grammatico de Erice, que, según dicen, es la pastelería más famosa de Sicilia.

15. Cuore di costata

15. Cuore di costata

Carne de cordero con pan rallado y gratinada, acompañada de patatas al horno. Restaurante: Aguglia Persa (Agrigento).

16. Cupoletta di Patate

16. Cupoletta di Patate

Patata rellena de guanciale de cerdo (carrillera, la misma carne que lleva la carbonara original), setas al ajillo, queso provola ahumado, servida con una mezcla de varios quesos fundidos. Sí, está tan bueno como suena. Restaurante: Aguglia Persa (Agrigento).

17. Polpo in coccio

17. Polpo in coccio

Otra cosa rica que también probé en el restaurante de Agrigento arriba mencionado: pulpo cocido con patatas y salsa mediterránea (con tomates y cebolla roja).

18. Tiramisú de ricotta

18. Tiramisu de ricotta

Una versión original del restaurante Sicilia in Tavola de Ortigia (Siracusa). En lugar de mascarpone, esta lleva ricotta y pistacho. Rico, pero pesado. Mejor para compartir.

19. Pane cunzato

19. Pane cunzato

Pane cunzato no es otra cosa que pan aliñado con aceite y especias y toda una suerte de ingredientes encima. En La Ghiotta Ortigia Bistrot probé el Archimede, que lleva aceite de oliva, orégano, mortadela, burrata (queso fresco típico del sur de Italia) y pistachos. Consejo: son muy grandes, así que mejor para compartir entre dos.

20. Tiramisú

20. Tiramisu

Suave, esponjoso, con su toquecito de café y cacao amargo. El tiramisú es mi postre italiano favorito de todos los tiempos. Nada más que añadir. Este es de la Trattoria da Antonio (Catania).

21. Pizzoli

21. Pizzoli

Los pizzoli son típicos de Sortino, un municipio de la provincia de Siracusa, aunque nosotros los probamos en Catania. Imagina dos pizzas puestas una encima de otra a modo de bocadillo y rellena de cosas. Aunque la masa (a la que le añaden aceite de oliva, orégano, sal, pimienta y parmesano) es más ligera que la de la pizza, el pizzolo es una auténtica bomba. La camarera se quedó algo sorprendida cuando pedimos uno cada uno, y más sorprendidos nos quedamos nosotros al ver lo enormes que eran. Los de la mesa de al lado, no contentos con los pizzoli salados que comieron, se animaron a compartir luego uno de Nutella.

22. Granita di limone

22. Granita di limone

Los granizados (o granite) son otra cosa típica de Sicilia que no podía faltar. A mí me encantan y, como me encanta también el limón, me costó muy poco elegir sabor.

Otras cosas ricas que probamos y de las que no hice fotos:

23. Panelle: rectángulos fritos de harina de garbanzo. Los incluyeron en una tabla de entrantes para compartir, aunque también suelen comerse en bocadillo.

24. Polpette sarde: albóndigas de sardina, con salsa de tomate y hojas de menta. Las comí como entrante en la Trattoria Carpaccio (Palermo).

25. Caponata: podríamos decir que la caponata es una especie de pisto a la siciliana. Lleva berenjena, apio, tomates, cebolla, aceitunas y alcaparras. suele servirse como guarnición, aunque nosotros la probamos como entrante.

26. Cassata al forno: la cassata es, con permiso del cannolo, el postre siciliano más famoso. Es una tarta de bizcocho mojado en licor y ricotta, cubierta de mazapán y decorada con fruta escarchada. Una cosa ligerita, vaya. La cassata al forno es una variación que no lleva ni mazapán ni fruta escarchada, sino solo una masa bastante crujiente rellena de ricotta y se hace al horno.

27. Frittura di pesce: fritura de pescado. Simple, pero muy recomendable.

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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