El ñiñí de los aeropuertos rusos

11 de julio de 2017

Irene Corchado

Con cinco horas de espera en Moscú-Sheremetyevo para nuestro vuelo a Yakutsk decidimos hacer tiempo en una cafetería de la zona de facturación y no pasan más de dos minutos seguidos sin oír el ñiñí tan característico de los aeropuertos rusos. El ñiñí es el ruido que hacen las máquinas plastificadoras de equipajes, esas que se pusieron de moda en España hace diez o doce años y que ya nadie usa. Esta práctica desfasada e inútil en otros países continúa en pleno auge en Rusia. Los rusos tienen una auténtica obsesión por plastificar las maletas, hecho que en sí no es nada del otro mundo. Lo que sí resulta curioso es ver a gente tirando de plástico transparente de cocina. Vienen aprovisionados de casa con su rollo, como si fuera algo de lo más normal.

Pido un café y el ñiñí de fondo interrumpe cada sorbo. Hay tres personas en mi campo de visión dale que dale al plastiquito. Cuando no hay plástico disponible, cada uno echa mano de lo que tiene, como cinta marrón de embalar, por ejemplo.

Un recién llegado ataviado con un mono de camuflaje saca de la maleta un rollo de plástico transparente y se pone al lío. Ha debido de llegar con mucho tiempo, porque no parece tener prisa, pero sí intención de envolver la maleta con tal capa de plástico que aguante una caída de tres pisos por lo menos. Pasan los minutos. La maleta tiene tanto plástico ya que apenas se adivina de qué color es. Termino el café y pido una botella de agua. El hombre ha terminado el rollo, pero se ve que el contenido de la maleta es extremadamente frágil o valioso, porque los 20 o 30 metros que suelen tener esos rollos de plástico transparente no son suficiente protección. Ahora pasa al celofán azul. En total se ha tirado sus buenos 25 minutos envolviendo.

La escena se repite en Vladivostok. Aterrizamos antes de las seis de la mañana y el primer tren al centro no sale hasta casi las ocho, así que desayunamos y pasamos el rato en una cafetería en la planta de facturación con el ñiñí del plastiquito de fondo.

Uno pensaría que por la noche no tendrán ganas ni energía de ponerse a envolver maletas con rollo de plástico transparente, pero ¡qué va! La gente le da al rollo a todas horas. A las tres de la mañana llega una familia al aeropuerto de Irkutsk y la madre saca del bolsillo externo de su bolso un rollo transparente y se pone a envolver. Y no es la única. El ñiñí nos persigue durante hora y media hasta que pasamos el control de seguridad.

aeropuertos rusos - Yakutsk

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller.

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