Escribir o cómo convertir tus cabreos de autónomo en algo útil

28 de noviembre de 2018

Irene Corchado

A veces pienso que tener una cabina insonorizada en la oficina sería bastante útil para los autónomos. No ya para grabar un pódcast o tocar la trompeta (que también, si es lo tuyo), sino para utilizarla como vía de escape rápida cuando recibes la jodienda del día.

Un cuarto para pensar.

Un rincón para gritar.

Algo así.

La jodienda puede llegar en cualquier momento, así que tienes que estar preparado. Estás trabajando tranquilamente cuando ves por el rabillo del ojo una notificación de Outlook. ¿Será un suculento proyecto de tu mejor cliente? ¿Una solicitud de presupuesto urgente? ¿Una confirmación de pago?

A ver, a ver.

Pues no. No es eso.

Es un correo en masa a 50 personas pidiendo presupuesto y «mejor tarifa».

O una oferta para escribir a cambio de visibilidad gratis en una web.

O alguien que ofrece los mismos servicios que tú, queriendo venderte A TI sus servicios.

O una propuesta de enlazar desde tu blog a una web corporativa irrelevante.

O la respuesta automática de un cliente que debería haberte pagado ya.

Mecagüen…

Para desahogarte usas lo que tienes más mano. Con un poco de suerte solo le das la tabarra a tu amiga, que también es autónoma, por WhatsApp; a tu compañero de oficina compartida; o a tu pareja, que acaba de volver de trabajar.

cabreos de autonomo

Pero, como te pille muy cabreado, puedes caer en dos trampas habituales:

1. Responder inmediatamente al remitente de la afrenta.

Quieres responder al email y cantarle las cuarenta a quien sea, decirle que eres un profesional y por qué su propuesta es ofensiva. Educar al cliente, lo llaman.

2. Despotricar en las redes sociales.

Quieres tuitear la enésima propuesta ofensiva que recibes y buscar consuelo, ánimo y apoyo en compañeros que sufren lo mismo.

Cuesta contenerse, lo sé, pero lo mejor es no hacer nada de esto. No respondas en el momento. No acudas a las redes en el momento.

Te arriesgas a no saber medir tus palabras y acabar escribiendo en un tono demasiado agresivo, a dar pie a una incómoda discusión en público y a quedar mal delante de potenciales clientes y compañeros de profesión.

¿Qué puedes hacer?

Si, como yo, no tienes 2500-3000 € (ni espacio) para invertir en una cabina insonorizada en la que cagarte en todo, puedes utilizar estas dos estrategias para desahogarte:

cabreos de autonomo_escribir

Escribir y borrar

En lugar de responder al correo que acabas de escribir, abre un documento de texto y suelta lo que tengas que soltar. No te cortes. Escribe esa respuesta que te gustaría (pero no deberías) enviar y, cuando te hayas quedado a gusto, bórrala.

Escribir y publicar

Otra opción es que, una vez que hayas escupido tu cabreo, tu rabia, tus palabrotas y tu frustración en un documento, lo guardes, en lugar de borrarlo. Déjalo reposar unas horas o un par de días y, cuando lo que te cabreó en su momento no sea más que una anécdota, lee el texto y pregúntate qué has aprendido de la situación. Después, basándote en tu respuesta, reescribe, pule y revisa ese feo borrador y transfórmalo en algo que pueda ser útil para potenciales clientes o compañeros de profesión. Puede ser un hilo de Twitter, una entrada para tu blog o un artículo invitado para alguna web o publicación.

En cualquier caso, escribir es una muy buena práctica. No solo ayuda a desahogarte, sino también a aclarar las ideas y sacar algo positivo de una situación negativa. Leyendo tu reacción puedes detectar la fuente del cabreo, pensar en las posibles soluciones y poner medidas en práctica para lidiar con esas situaciones en el futuro.

Por ejemplo, si todas las semanas recibes un montón de correos de empresas buscando enlaces a sus webs y estás harto de perder tiempo respondiendo lo mismo, puedes decidir añadir un texto en la página de contacto de tu web avisando de que ese tipo de correos serán ignorados. Ahora cada vez que recibas un correo de esos, lo borras directamente. Cero problema. Cero cabreo. Y cero tener que justificar la no respuesta, porque ya avisas en tu web.

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada de inglés y redactora de contenido (ICR Translations). Autónoma. Residente en Oxford. Viajera frecuente. Rusófila. Escribo sobre Extremadura en Piggy Traveller. Sígueme en Instagram.

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